Presentación
Hacer hoy día una reflexión seria y serena sobre la espiritualidad parece un empeño delicado y complejo.
Delicado porque supone, para quienes están en posesión pacífica de una idea suficientemente clara en este tema, levantar una tormenta de incertidumbres y descalificaciones. Delicado también porque la misma palabra espiritualidad, amén de las sospechas que levanta en ciertos sectores por su historia, se muestra insuficiente para abarcar toda la semántica que la nueva visión proyecta sobre esta dimensión del ser humano.
No obstante, nos vemos forzados a seguir utilizando este vocablo hasta que otro nuevo llegue a ser capaz de sustituirlo.
Pero, además de delicado, se trata también de un intento ciertamente complejo. Raíz de toda civilización y fundamento esencial de las culturas diversas, la espiritualidad casi siempre se ha presentado estrechamente vinculada a las religiones. Éstas le han prestado una visibilidad concreta de la que ella carece; le han dado, además, verticalidad y horizontalidad y han proyectado sobre ella diversas axiologías y hasta una teodicea.
En contrapartida, la espiritualidad le ha prestado a las religiones arraigo y fundamento en el ser humano sin lo cual serían imposibles, y le ha proporcionado historicidad y la posibilidad de ir relativizando, con el cambio propio del ser humano, sus creencias más cerradas y paralizantes. Durante muchos siglos se ha mantenido este matrimonio casi indisoluble que se ha mostrado socialmente eficaz, aunque no siempre humanamente ventajoso y justo.
Con la llegada de la modernidad y el acelerado ritmo de la ciencia y los saberes actuales este matrimonio secular ha entrado en crisis. La nueva racionalidad ha ido bajando a la religión desde la cumbre de la aceptación social hasta sumirla en la perplejidad y la incertidumbre.
Sólo para el 34% de los españoles, según el último eurobarómetro sobre la Realidad Social Europea, la religión es importante, lo que representa el porcentaje más bajo entre los 25 miembros de la UE, exceptuadas Dinamarca y Suecia.
Por más que algunos diagnósticos quieran ver en la floración de expresiones religiosas, surgidas del pentecostalismo protestante y del carismatismo católico, un “retorno a lo sagrado”, los analistas más serios descubren, más bien, un crecimiento constante del ateísmo y de nihilismo, es decir, del abandono de la religión.
Pues bien, si la crisis de la religión es tan cierta como parece, será legítimo que nos preguntemos por la suerte que está corriendo su contraparte, la espiritualidad. Y por una serie de indicadores, como veremos, la situación en este campo se muestra más halagüeña.
Para aclararnos sobre estos temas de enorme importancia estamos montando este taller en el marco de la I Asamblea de Redes Cristianas. El taller está abierto a la participación, colectiva e individual, interesada en el tema, y que, en todo caso, se muestre capaz de asumir los criterios que la organización de la asamblea ha fijado para el desarrollo de los talleres. ¿Te interesa el tema? Pues, adelante, te esperamos.
1. DINÁMICA Y MATERIALES
Hecho el planteamiento y expresados los objetivos que perseguimos(documento 1), este taller sigue abierto a las experiencias, aportaciones y sugerencias que entre tod@s vayamos aportando directamente o a través del foro. Durante las reuniones que hemos mantenido en Madrid a lo largo de los últimos meses, hemos visto la oportunidad de ir ofreciendo algunos materiales que nos sirvan para profundizar, intercambiar e ir elaborando una propuesta firme de cara a la asamblea de noviembre. Estos materiales son los siguientes:
a) El Texto-base del taller de Nairobi y las 23 respuestas dadas al mismo por los colectivos cristianos españoles y europeos. Puedes bajar el texto-base desde http://www.exodo.org/spip.php?page=rubrique&id_rubrique=11
Las 23 respuestas, que en su diversidad aportan múltiples matices al texto-base, dada su riqueza y extensión, irán apareciendo periódicamente tal y como fueron formuladas por sus respectivos autores (comunidades y personas individuales) en el siguiente punto tres.
b) El texto de la conferencia del catedrático Ramón María Nogués sobre la "espiritualidad desde un punto de vista antropológico o neurobiológico", (7 de mayo de 2007 en Madrid). Puedes bajarla de http://www.exodo.org/spip.php?page=rubrique&id_rubrique=11&var_mode=calcul
2. LAS 23 RESPUESTAS AL TEXTO-BASE:
1. COMUNIDAD DE LA RESURRECCIÓN
Tema 1
1. ¿En qué estás de acuerdo o en desacuerdo con este planteamiento que se hace del pluralismo religioso? Explica en pocas palabras tu postura.
Se está de acuerdo con el planteamiento, se subraya la aceptación de las demás creencias.
Se apunta que una visión no afecta a otras visiones.
Algunos opinan que no está tan claro que el cristianismo sea una religión más.
Otros opinan que hay terminología un tanto excesiva e innecesaria, ej. “nos gozamos y exultamos ante la visión de este inconmensurable pluralismo”… Y también “nos causa vergüenza haberla vivido durante tantos años” ¿por qué hemos de seguir creando culpabilidades? ¿Acaso tenemos que cargar con los errores cometidos por otros?
2. ¿Cuál es en este campo la diferencia fundamental en el modo de creer antiguo y el actual?
La opinión de que la religión de uno es la mejor, no estar abierto a otras creencias, la religión única o de Estado, el proselitismo, la imposición de creencias, la ausencia de la razón, un Dios inalcanzable. Frente a esto, un Dios próximo, una ética universal, no monopolio de nadie, la sociedad laica, la razón compaginada con las creencias.Antes: vivía la fe más como seguridad, era una creencia más rígida, única verdadera y con exclusión de las demás, basada en el miedo, en los dogmas estaba más apoyada en el poder, en la jerarquía, nos era impuesto un Dios que actuaba sin contar con el ser humano.
Se vivía más de apariencias. Ahora es más de riesgo, de confianza en Dios, exige libertad personal y es más comprometida, tenemos que actuar sin esperar que se nos resuelvan los problemas antes de poner todo de nuestra parte. El modo de pensar y enfocar el evangelio es diferente y se cuestionan algunos términos que antes se aceptaban al pie de la letra.
3. Se puede seguir siendo cristiano compartiendo a la vez los valores que ofrecen las otras religiones?
Rotundamente, sí.Todo lo que ofrezca cualquier religión para el desarrollo humano, personal y espiritual es válido desde el respeto y la humildad. La religión no es lo más importante, sino la relación personal, comprometida, con el Ser superior, el misterio de vida, que nos trasciende y sobrepasa.
Tema 2
1. ¿En qué estás de acuerdo o en desacuerdo con el planteamiento que se hace de la crisis de la religión? Razona brevemente tu respuesta.
Se está de acuerdo con la globalización, con la ocultación de la religión y de sus fundamentos por el montaje, la importancia de la diferencia entre espiritualidad y religión. No se está de acuerdo con el vaticinio de que el ser humano acabe en una espiritualidad laica. Habría que revisar el lenguaje, la traducción y cambiar el tercer párrafo, aclarando las épocas (según uno de los del grupo) replanteándoselo de nuevo.
2. ¿Crees posible separar espiritualidad y religión?¿Espiritualidad sin creencias?¿Cómo será la espiritualidad liberada de las religiones y de las creencias?
Sí se cree que se puede separar espiritualidad y religión. No se ve muy claro que pueda haber una espiritualidad sin creencias (no se está de acuerdo con el concepto de creencia). No se vislumbra cómo será esa espiritualidad. Quizá más humana, más libre, más individual.Se vio que la espiritualidad es más inherente al ser humano, más creativa y más libre, abierta a todas y cualquier religión.
3. ¿Se puede vivir sin religión, sin creencias?
Sí. Religión y creencias puede no tener que ver con espiritualidad.Se estimó que se podría vivir sin religión pero no sin creencias porque todo el mundo cree en algo o en alguien y también hubo quien admitió la posibilidad de vivir sin religión y sin creencias.
Tema 3
1. Muestra tu acuerdo o desacuerdo con el planteamiento que se hace de la regla de oro como base de una nueva espiritualidad y civilización.
De acuerdo. Su cumplimiento nos llevará a una Ética universal. Es lo único que puede conformar una civilización más humana.
Se replantea el desarrollo del tema: ¿van a desaparecer las religiones?¿El mundo va hacia cierto tipo de espiritualidad?
Vimos que el cristianismo va más allá de la regla de oro, puesto que tendríamos que aspirar a amar a los demás y a uno mismo con el mismo amor de Cristo, desde su amor, aunque sea la base común tal regla con otras creencias éticas o religiosas.
2. ¿Crees que esta nueva espiritualidad exige la muerte de las religiones?
Varias respuestas:
- No tiene por qué, siempre que se respeten y se enriquezcan mutuamente.
– Si, porque para que exista una verdadera religión deben desaparecer las demás.
– No, comporta la muerte pero exige una espiritualidad que tienda a una ética universal que sirva para todos.
–No tiene por qué suponer la muerte de las religiones, a menos que no sirvan para el cumplimiento de la regla de oro.
- La nueva espiritualidad debería ir hacia un instinto de vida, sobrepasando el instinto de muerte, tan presente ahora.
– Se ha evolucionado al margen del poder eclesiástico establecido superando los rígidos esquemas habidos hasta ahora. Con esta regla de oro y espiritualidad la religión pasaría a lo privado, desaparecerían los “tinglados religiosos”. Deben morir los fanatismos, pero nacen nuevas religiones, no mueren.Debe desaparecer lo mágico.
3. ¿Qué tiene que ver la regla de oro y la opción por los pobres y las creencias?
Es una regla enunciada en muchas religiones, pero poco practicada. Su cumplimiento haría desaparecer a los pobres.
Tiene mucho que ver desde el punto de vista cristiano porque es Jesús quien recomienda ponerla en práctica como base esencial de la voluntad del Padre y como camino de perfección humana. Estaremos más cerca del reino de Dios, propicia más libertad, más igualdad y mayor justicia. La opción por lo pobres es fundamental en el espíritu cristiano, como imitación de Cristo. Tiene que ver más con las creencias, aunque la persona no se considere religiosa. También tiene que ver con el compromiso social y la lucha contra el poder opresor del débil y desprotegido de la justicia, trabajando para que las instituciones sociales y políticas ayuden a procurar una vida mejor y más llevadera para todos, donde se respete a todo ser humano por el hecho de serlo, sin discriminaciones de raza, sexo, clase social, etc. Como nos enseñó Cristo.
Tema 4
1. ¿En qué estás de acuerdo o en desacuerdo con el planteamiento que se hace en este texto sobre la espiritualidad laica?
Hubo como dos posturas. Unos no sabían si va a desaparecer o no las religiones. Se está de acuerdo con la ética universal: amor, justicia y libertad. No se está conforme con la definición de religión. No queda muy claro el concepto de espiritualidad laica.
De acuerdo con el planteamiento de espiritualidad laica, porque el espíritu de Dios sopla donde y como quiere y parece más humana y universal, sin discriminaciones. Habría que aclarar que se entiende por “plenitud”.
2. ¿Encuentras suficientemente clara la distinción que se hace entre las religiones, religión y espiritualidad?
No hay acuerdo. Unos opinaban que sí otros no.
Algunos están de acuerdo, otros estiman la definición un poco simplista, alguno dijo que la espiritualidad es lo que separa a los animales de las personas y, además actúa gratuitamente. También hubo quien entendió que lo de “animal depredador” debería suprimirse y que la definición de “religión” es más bien confusa, aberrante, poco clasificadora.
3. ¿Podrías dar una descripción aproximada de ese nuevo concepto de espiritualidad?¿En qué consiste, en definitiva, esa espiritualidad para otro mundo posible?
Asumir la regla de oro, poner en la base y llevarla a cabo.
La espiritualidad debería ser un “puro acto de fe liberadora”. Sería individual, libre y ecuménica. Debería servir para vivir en un mundo más justo, trabajar por los pobres y para los pobres, por la justicia, con actitud ecuménica, libre, donde se de cabida a Dios en la propia vida y en el mundo. Que sirva para hacer posible el predominio de la verdad. Que nos de fuerza para actuar generosamente, vivir en plenitud la humanidad.
2. FE Y COMPROMISO
Como miembros de Fe y Compromiso (FIC), comunidad cristiana de base de Madrid, queremos haceros llegar el resultado de nuestras reflexiones sobre los documentos “textos borrador “ o “texto base para Nairobi”.
1º. Evidentemente debemos decir que los guiones tiene aspectos “conscientemente provocativos”. Así los hemos aceptado y creemos haber comprendido, a nuestra manera, la finalidad propuesta. Desde esta perspectiva y no queriendo ser conscientemente provocativos, vamos a intentar aportar nuestra postura, muy debatida en varias reuniones, pero no sujeta a la metodología que se propone en los documentos.
2º. Por eso, vamos directamente al documento número cuatro cuatro -“Vivir en Plenitud”-, por estimar que resumimos todas las reflexiones de los otros. Ahora transcribimos nuestra posición únicamente por ajustarnos a los plazos establecidos; aunque es probable que sigamos reflexionando más concretamente sobre aspectos que nos hemos cuestionado.
El “objetivo” que se plantea nos parece bien, pero pensamos que los textos en concreto nos parecen llenos de dificultades para una comunidad como la nuestra . La manifestación de la espiritualidad que se busca, según las explicaciones, nos da la impresión de que se apoya mucho más en un rechazo a todo lo anterior que en unas propuestas positivas – y asequibles -.
Nos parece que peca de un cierto radicalismo destructivo que nos parece inoperante, y, a veces, poco fundado. Estratégicamente. Desde el punto de vista de futuras reformas eclesiales, difíciles, pero a las que siempre hay que aspirar, por fidelidad al Evangelio, consideramos que no las aborda con un cierto gradualismo para que sean posibles :
- El cierto radicalismo del texto puede crear mayores resistencias que perjudiquen a amplias corrientes de base que intentan reformas más inmediatas y asequibles.
- El texto del tema 4 nos parece excesivamente simplificador, de temas muy complejos, incluida las misma concepción del ser humano ( esto trataremos de explicarlo luego).
- Nos parece que carece de sentido gradualista, que es el que puede propiciar las reformas (también en el terreno de la espiritualidad). Simplemente se propugna una revolución ( muy bien intencionada, por supuesto) que elimine todo lo que anteriormente ha existido. Antropológicamente. Desde el punto de vista de cómo somos los simples mortales, nos parecen muy problemáticas ciertas afirmaciones que se hacen:
- ¿Es humanamente viable "una espiritualidad sin religión" para la mayoría de los creyentes?; las comunidades de base se supone que los son.
- El ser humano tiene una necesidad de “pertenencia” a una familia, a una ciudad, a una nacionalidad…. Esta necesidad de pertenencia ¿ se satisfará simplemente con la conciencia de poseer una “ espiritualidad laica”? ¿Cómo se alimentará esta espiritualidad, aunque se la califique de “adulta” y de “crítica”? ¿O tal vez se pretenda crear comunidades de esta nueva espiritualidad? lo que, entendemos, sería algo así como organizar una nueva secta de “espirituales laicos”.
- Una espiritualidad adulta sin “creencias “. ¿Qué quiere decir esa palabra entrecomillada? ¿Debe ser eliminada la fe en Dios, en Jhs., en la Eucaristía? ¿Es posible una vida sin ninguna creencia?. Tanto el ateo como el agnóstico tienen otro tipo de creencias: políticas, económicas, ideológicas…...
- “Sin mitos”. Pero el ser humano es un “ animal simbólico", siempre productor de “mitos” para interpretar el mundo desde su nivel cultural. Incluso nos cabe la sospecha de que lo que el texto propone es un nuevo "mito “.
- - Y sobre el mito y sus posibles sentidos y su necesidad sabemos, aunque hayamos leído poco, que se han escrito gruesos tomos antropológicos, que el texto del tema cuatro parece ignorar
- - “ Una espiritualidad…. consciente de que el ser humano está solo, y debe asumir su soledad sin engañarse”. Es posible que la frase tenga un sentido aceptable para un cristiano; que vendría explicado por la frase siguiente:“ sin atribuir a un “theos” lo que es obra suya –del hombre – y sin delegar en él (en el “theos”) nuestras responsabilidades. En este caso estaríamos de acuerdo. Pero la frase de que el ser “humano está solo“ puede tener al menos un cierto regusto a un Dios absolutamente lejano, y del que no podemos tener idea ni siquiera por Jesucristo, cuya razón, creemos, fue el anuncio de que el Reino de Dios había llegado a nosotros.
- “ Desde nuestra referencia biográfica cristiana….” Se hace la pregunta sobre “qué será del cristianismo en medio del panorama de esa espiritualidad laica… Y se hace la sugerencia de que tal vez evolucionará hasta convertirse en un “jesuanismo” (para algunos de nosotros desconocido este término) en el sentido “de recuperar la humanidad completa del Jesús histórico“. ¿ Quiere esto añadir datos históricos a su biografía, ya que los Evangelios son un catecumenado para cristianos? Nosotros hemos creído, desde hace mucho tiempo, que datos históricos había muy pocos, y algunas de sus palabras provienen de los Evangelios. El resultado es que no nos queda nada claro qué se pretende decir con esto del “jesuanismo”.
- Igual podría decirse de lo que el texto entiende por “concepciones theistas de la realidad “. ¿Se entiende por ello una concepción inadecuada de lo que es “Dios”? Creemos que las hay, las ha habido y nos tememos que con una “espiritualidad posreligional" las seguirá habiendo. El indicador para muchos de nosotros de llegar a vislumbrar cómo es Dios está en el Evangelio, pero esto no nos suprime el que Dios siga siendo inefable para el hombre.
- En el Evangelio hemos creído, y seguimos creyendo, que hay una espiritualidad liberadora, con multitud de espiritualidades practicadas a lo largo de su historia, algunas muy preocupadas por la suerte de los pobres. ¿Qué es lo que añade esta “ espiritualidad laica “, que pensamos se ha dado en la vida de muchos socialistas, por ejemplo en Pablo Iglesias? Sospechamos que más que añadir elimina, y no sólo el burocratismo eclesiástico. ¿Tal vez sugiere una postura agnóstica? ; no nos atrevemos a afirmarlo. Quizás en las frases no está claro lo que se pretende decir, pero nosotros, como comunidad cristiana, creemos que no se nos puede pedir que nos pronunciemos.
- En resumen, que después de leído el texto con atención, no creemos que podamos responder con claridad a la pregunta última: ¿”en qué consiste, en definitiva, esa espiritualidad para otro mundo posible?”. Históricamente. Parecen hacerse afirmaciones que nos resultan problemáticas. Se establece una relación de mutua dependencia entre civilización agraria y religiones, como si se tratara de una ley histórica (….? …).Más bien nos parece que en la experiencia histórica las religiones no desaparecen, sino que se transforman. Las religiones, y las sectas, experimentan un auge notable en sociedades como USA o Israel, de las que es difícil creer que se hallen en un estadio “agrario“.
- Se nos invita a desprendernos de las excrecencias de los últimos miles de años; pero, ¿cuáles son esas excrecencias?. El hecho de que estemos experimentando -¿todas las religiones?- un cambio de paradigma en muchas concepciones religiosas ¿significa que hay que considerar “excrecencias“ a Francisco de Asís, Juan de la Cruz, H. Roger de Taizé…–o cualquiera de las múltiples espiritualidades que se han dado en el cristianismo, como en el Islam los sifíes o en el Hinduismo Gandhi?
- Que “todos los humanos, y la misma creación, tienen una naturaleza fundamentalmente espiritual”, ¿obliga a despreciar todas las conquistas espirituales y experiencias religiosas de quienes nos precedieron?
- Finalmente, parece que basta con aludir a esta “espiritualidad laica” para alcanzarla, con el único requisito necesario de ignorar los 2000 años anteriores -que también tuvieron sus espiritualidades, auque fueran religiosas-. ¿Es tan fácil? ¿Una especie de iluminación intelectual, que ignore la experiencia humana?
- Sin embargo, toda la historia de la espiritualidad muestra como ésta es el resultado de un proceso, no fácil, de interiorización –y de oración personal– que no se consigue de la noche a la mañana. El texto nos da la impresión de que más que una espiritualidad se propone una ideología - noble y bien intencionada- .
- Una ideología se puede mantener por mera coherencia humana, y perteneciendo a algún grupo, si es que se pretende modificar la sociedad en que se vive. Una espiritualidad creemos que es algo diferente a una ideología. En algún punto de los temas anteriores se alude al “ silencio de los místicos”. No es mala como alusión, pero ¿se plantea como pudieron llegar los místicos a ese silencio?
- Se habla de “espiritualidad liberadora” y de “vivir en plenitud. Esto nos parece bien y muy atractivo. Quizá ahora sería bueno insinuar algún camino para conseguirlo.
3 COMUNIDAD MÁRTIRES DE UGANDA
Creer de otra manera. Otra espiritualidad es posible. Espiritualidad laica para otro mundo posible.
1.- PERSPECTIVA INICIAL.
1.1. Comenzamos la lectura del texto base, su valoración y las diversas aportaciones del grupo desde una actitud vital y experiencial indiscutiblemente creyente y más en concreto creyente- cristiana –católica. Pero en búsqueda sincera de nuevos horizontes, que nos posibiliten una vivencia más profunda y más encarnada y contextualizada en nuestro mundo actual.
1.2. Nos sentimos insatisfechos de nuestro cristianismo actual y oficial, porque nos parece desdibujado y deformado por el peso excesivo y la inercia estéril de unas tradiciones, que han perdido vigencia y significado en nuestro mundo actual.
1.3. Nos parece de suma importancia todo esfuerzo que se haga en búsqueda de nuevos horizontes que respondan mejor a los sentimientos y aspiraciones de nuestro mundo actual, del que con legítimo orgullo nos sentimos parte integrante.
2.- CONSIDERACIONES Y VALORACIÓN GLOBAL DEL TEXTO-BASE.
2.1. En una consideración global el texto-base nos parece una descripción fenomenológica de la cultura europea y del cristianismo en Europa. La fenomenología del cristianismo europeo nos parece correctamente analizada y descrita. Esa es, a grandes rasgos, la realidad europea en el ámbito cultural religioso.
2.2. Algunas veces, sin embargo, nos parece un texto con bastantes ambigüedades e indefiniciones, que por otra parte son normales, dada la complejidad del fenómeno analizado y la necesaria brevedad del texto.
2.3. La realidad europea y sus razones culturales están bien enunciadas y expresadas, pero, tomada dicha realidad sin una valoración crítica, no nos parece que sea el camino de una nueva espiritualidad. En este sentido echamos en falta un análisis más riguroso de la realidad.
2.4. Aunque nos parece un lenguaje excesivamente académico y no hemos participado en el proceso anterior a la elaboración de este texto, en general, nos sentimos en sintonía con él, nos dibuja un paisaje vivencial, e iluminador, pero en nuestra lectura y comentarios han salido a la superficie algunas matizaciones, que nos parecen importantes.
3.- TEMA 1: DESPUÉS DEL EXCLUSIVISMO.
3.1. DESARROLLO DEL TEMA.
3.1.1. El desarrollo del tema, en cuanto descripción fenomenológica de lo que ha acontecido y acontece en el campo religioso y en Europa, nos parece acertada. Las razones aducidas que explican el cambio de perspectivas y de horizontes nos parecen correctas, aunque no únicas.
3.1.2. Por debajo del texto subyace un interrogante teológico, siempre desde la visión creyente-cristiana, de primera magnitud. Superada definitivamente la visión excluyente y exclusivista del eclesiocentrismo, cuyo enunciado capital es que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, surge la pregunta sobre la unicidad y universalidad de Jesucristo para la salvación en una visión inclusiva y cristocéntrica, explíquese como se explique. El texto en el desarrollo del tema, parece que apuesta por la superación de este cristocentrismo para centrarse en el pluralismo religioso, basado en el teocentrismo con todas las consecuencias que se derivan de esta toma de posición.
3.1.3. Algunos aceptan positivamente este planteamiento de pluralismo teocéntrico y lo consideran acertado y coherente, mientras que otros manifiestan una cierta inquietud y no les produce especial satisfacción y sí abundantes dudas.
3.2. PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO.
3.2.1. Hechas las consideraciones anteriores, la respuesta a la 1ª pregunta, -“¿En qué estás de acuerdo o en desacuerdo con este planteamiento que se hace del pluralismo religioso? Explica en pocas palabras tu postura.”-, no es uniforme. Unos están totalmente de acuerdo y consideran este pluralismo religioso un avance positivo, mientras que otros muestran sus reticencias, creyendo ver en él una pérdida de identidad cristiana, al relativizar la mediación salvífica única y universal de Jesucristo.
3.2.2. A la 2ª pregunta:”¿Cuál es en este campo la diferencia fundamental en el modo de creer antiguo y el actual?”, respondemos que es la diferente categoría salvífica reconocida a Jesucristo y su significado en la historia humana.
3.3.3. A la 3ª pregunta: “¿Se puede seguir siendo cristiano compartiendo a la vez los valores que ofrecen las otras religiones?”, nos inclinamos por la respuesta afirmativa, aunque reconocemos que no tenemos un conocimiento suficiente de las otras religiones y de sus valores, para pronunciarnos categóricamente. Intuimos que las otras religiones tienen auténticos valores, que pueden ser compartidos, pero también divergencias difícilmente asumibles.
4.- TEMA 2: DESPUÉS DE LA RELIGION…(Espiritualidad post-religional)
4.1. DESARROLLO DEL TEMA.
4.1.1. En líneas generales nos parece bien enfocado y desarrollado, aunque desearíamos una mayor fineza en el manejo de los conceptos religión, creencias y espiritualidad. Quedan un tanto vagos e imprecisos, lo que se presta a confusiones.
4.1.2. Nos parece que dichos conceptos, tal y como están desarrollados, singularmente el de religión y el de creencias son aplicables a religiones y creencias “históricas”. Son coyunturales, pero no pueden elevarse a nivel de categoría universal.
4.1.3. Si se entendiera la religión como un sistema de codificación y socialización de la experiencia religiosa, quizás habría que redefinir la relación espiritualidad-religión.
4.1.4. Los textos antológicos son ilustrativos, singularmente el último, y merecen una análisis y examen más pormenorizado.
4.2. PREGUNTAS PARA EL DEBATE.
4.2.1. Pregunta: “¿En qué estás de acuerdo con el planteamiento que se hace de la crisis de la religión? Razona brevemente tu respuesta”. Estamos de acuerdo con el planteamiento, si se entiende por religión esta manera concreta e histórica de vivir la experiencia religiosa, puesto que es una manera que no responde al universo cultural y espiritual de nuestra época en Europa, sobre todo para la juventud.
4.2.2. “¿Crees posible separar espiritualidad y religión?¿Espiritualidad sin creencias?¿Cómo será la espiritualidad liberada de las religiones y de las creencias?”. Entendida la religión como un sistema de codificación y de socialización de la experiencia religiosa y las creencias como sistema de valores solidamente asumidos, no vemos claro cómo se puedan separar la espiritualidad de la religión y de las creencias y cómo se pueda vivir sin ellas, dada la constitución estructural del ser humano. Una espiritualidad absolutamente des-institucionalizada y carente de creencias en el sentido arriba indicado, nos parece excesivamente frágil.
4.2.3. “Se puede vivir sin religión, sin creencias?”. Naturalmente que si. Y de hecho así ocurre en muchas personas, aunque constatamos las abundantes creencias secularizadas tan suscitadas por el neoliberalismo. Otra cosa sería preguntarse por el sentido y la calidad de la vida, así entendida.
5.- TEMA 3: ESPIRITUALIDAD ESENCIAL: AMOR-JUSTICIA LIBERADOR. (La regla de oro, principio liberación)
5.1. DESARROLLO DEL TEMA.
5.1.1 En todo lo referente a la “regla de oro” como propuesta espiritual fundamental en la actualidad, el acuerdo es total.
5.1.2. Cuando se llega a la fundamentación de la misma en la dignidad humana al margen y previa a cualquier consideración religiosa o teológica aparecen algunas matizaciones. La dignidad humana para que sea de verdad una dignidad igual de todos los seres humanos, incondicional y absoluta, y así ser fundamento de la “regla de oro”, debe a su vez estar sólidamente fundada. Y nos parece que ese fundamento universal, incondicional y absoluto no es otro que esa realidad fundante y absoluta, a la que llamamos Dios, de quien todo ser humano es imagen e interlocutor. Conscientes también de que la dignidad humana la hemos ido entendiendo de diferente modo según épocas históricas, culturas, y otros condicionamientos.
5.2. PREGUNTAS PARA EL DEBATE.
5.2.1. “Muestra tu acuerdo o desacuerdo con el planteamiento que se hace de la regla de oro como base de una nueva espiritualidad y civilización”. Totalmente de acuerdo, siempre y cuando en la dignidad humana, base de la regla de oro, se descubra la presencia fundante del totalmente Otro, que nos trasciende, y del totalmente Inmanente, dentro de cada uno de los seres humanos, de nuestra historia.
5.2.2. “¿Crees que esta nueva espiritualidad exige la muerte de las religiones?”. Si entendemos por religiones las concreciones históricas que se han dado a lo largo de los tiempos y que siguen dándose en la actualidad, es posible que sea así. Pero si entendemos por religiones la codificación y una cierta institucionalización de la experiencia vital religiosa, no vemos la razones por las que tengan que desaparecer.
5.2.3. “¿Qué tiene que ver la regla de oro y la opción por los pobres con la religión y las creencias?”. Para responder a esta cuestión es necesario precisar claramente los conceptos religión y creencias. Desde nuestra óptica la religión fundamenta la regla de oro y la opción incondicional por los empobrecidos, y las creencias les dan consistencia y firmeza.
6.- TEMA 4: VIVIR EN PLENITUD (Espiritualidad laica en el otro mundo posible)
6.1. DESARROLLO DEL TEMA.
6.1.1. En el desarrollo de este tema nos parece que las definiciones-descripciones de las “religiones”, la “religión” y la “espiritualidad”, son excesivamente genéricas e imprecisas.
6.1.2. Sobre todo la de la “religión”. En ella no reconocemos la idea que tenemos de la “religión”. Sí sabemos y aceptamos que es así como muchas veces y por muchos se contempla la “religión”, pero nos parece que ello es una falsificación de la auténtica “religión”.
6.1.3. Lo mismo ocurre con la descripción de la “espiritualidad”. Queda colgada en el aire. ¿Gratuidad con relación a qué o a quién, contemplación de qué o de quién, amor a qué o a quién, conocimiento de qué o de quién? Además, ¿desde dónde esta espiritualidad?
6.1.4 La pretendida adultez del ser humano no nos parece que consista en asumir su soledad en el mundo. Ni nos parece que reconocer a Alguien trascendente, pero profundamente inmanente al ser humano, sea signo de inmadurez humana.
6.2. PARA EL DEBATE EN GRUPO.
6.2.1. “¿En qué te muestras de acuerdo o en desacuerdo con el planteamiento que se hace en este texto sobre la espiritualidad laica?” De acuerdo con todas las notas explicadas: jesuanismo, macroecuménico, pluralista, liberador, eco-espiritual, post-religional. No estamos de acuerdo con que tenga que ser posteista, aunque sí creemos necesario y urgente otra conceptualización teísta diferente de la vivida hasta ahora. Un nuevo paradigma teísta.
6.2.2. “¿Encuentras suficientemente clara la distinción que se hace entre religiones, religión y espiritualidad?”. En el texto si, pero mantenemos la duda sobre su precisión y exactitud.
6.2.3. “¿Podrías dar una descripción aproximada de este nuevo concepto de espiritualidad? ¿En qué consiste en definitiva esa espiritualidad para otro mundo posible?”. Dar una descripción de espiritualidad nos resulta muy complicado. De todos modos sería un vivir a fondo la realidad física, humana e histórica, con un reconocimiento total de su propia autonomía, pero llegando hasta su fondo radical donde palpita la última Realidad Fundante a la que le ponemos el nombre de Dios.
6.2.4. Acabamos constatando que se ha dado poca importancia en el conjunto del documento a la preocupación y cuidado del pobre y desvalido, del explotado y deprimido, del humillado y marginado, como camino irrenunciable de una auténtica espiritualidad.
Comunidad Mártires de Uganda Pamplona-Iruña, 30 de noviembre de 2006
4. COMUNIDAD 4 JINETES
Tema 1: Después del exclusivismo …(Relectura pluralista del cristianismo)
Conclusiones de la reunión del 25-10-2006
Pensamos que el pluralismo es una realidad objetiva, no una opción que podamos permitirnos ignorar. El reconocimiento del pluralismo es la base del diálogo entre las distintas tradiciones religiosas, sin que ninguna pretenda a priori ser superior a las demás. En el diálogo deberíamos estar dispuestos a aprender unos de otros respetando las diferencias. Tradicionalmente se daba por supuesto el exclusivismo y no se tenía en cuenta que las otras tradiciones religiosas podían ser también verdaderas (es decir, enfoques válidos de la comprensión del sentido último de la vida en diferentes tiempos, lugares y culturas).
En el siglo XX se planteó el inclusivismo como un intento de incluir la verdad de otras religiones dentro de la revelación cristiana, aunque ellas no lo supieran (el llamado cristianismo anónimo). El pluralismo se puede entender como una superación de las dos posturas anteriores.
Pensamos que es posible seguir siendo cristiano compartiendo a la vez las visiones y valores que ofrecen las otras tradiciones religiosas, aunque no en el sentido de una identidad cristiana exclusivista, sino abiertos al diálogo, como se ha dicho antes. La transformación mutua resultante de un diálogo auténtico debería lograr que los interlocutores renunciasen a la pretensión de construir identidades mutuamente excluyentes y aferrarse a ellas. La afirmación de identidades mutuamente excluyentes ha sido y sigue siendo causa de muchos conflictos, y además no se corresponde con la realidad. Creemos que el reconocer las diferencias y cultivar el diálogo es al mismo tiempo más real y más positivo para la construcción de un mundo en paz.
Tema 2: Después de la religión …(Espiritualidad post-religional)
Conclusiones de la reunión del 08-11-2006
Este tema nos ha resultado más polémico que el anterior. La clave del asunto posiblemente esté en cómo relacionar los conceptos “espiritualidad”, “religión” y “creencias”. Entendemos que no son idénticos, pero encontramos dificultades y discrepancias entre nosotros al intentar precisar cómo diferenciarlos. El texto de este tema sugiere que las religiones se organizan constituyendo formalmente creencias, mitos, ritos y normas que pueden ser utilizadas para aportar seguridad y a la vez controlar y someter, siendo todo ello propio de una determinada etapa de la historia humana, la de las sociedades agrarias tradicionales.
El texto sugiere además que la espiritualidad es constitutiva del ser humano en todo tiempo y lugar, y está llamada a expresarse en formas post-religiosas “laicas” en las circunstancias del mundo actual. Pensamos que el empeño profundo del ser humano por explicárselo todo y a sí mismo, llámese como se llame, es el impulso fundamental que ha dado lugar a la formación de tradiciones religiosas organizadas.
Estamos también de acuerdo en que las creencias, ritos y normas presentes en las religiones organizadas han sido y son opresivas en muchas ocasiones, especialmente si pretenden ser formuladas y controladas por una élite clerical. Reconocemos también que en el mundo actual – o al menos en muchos contextos dentro del mismo – la religión transmitida tradicionalmente es percibida por un gran número de gente como opresiva.
En este sentido, sí vemos posible separar o distinguir la espiritualidad que subsiste como impulso básico humano, de la religión y las creencias que se han llegado a percibir como opresivas. Sin embargo, en otros sentidos tenemos ciertas reservas con respecto a los planteamientos del texto de este tema.
Algunos de nosotros nos hacemos preguntas tales como: ¿Es posible que la espiritualidad humana subsista sin algún tipo de organización que la respalde y transmita? ¿Es posible que la espiritualidad no conlleve creencias, en el sentido de convicciones profundas, experimentadas internamente, y que eventualmente se lleguen a plantear como compartidas por una comunidad? ¿Es posible que los grupos humanos conscientes del valor de la espiritualidad y asociados con el fin de promoverla, dejen de servirse de relatos míticos y no practiquen ningún tipo de rito? En suma, ¿las creencias, mitos y ritos ya no tienen ningún papel que cumplir, aun cuando se entiendan consciente y críticamente como expresión y apoyo de una práctica espiritual liberadora?
Además, una de las tesis básicas del texto (a saber, que las religión es la expresión de la espiritualidad humana propia de sociedades agrarias, y que se caracteriza por organizarse constituyendo creencias, mitos, ritos y normas destinadas a proporcionar seguridad y control) es considerada por alguno de nosotros como demasiado simplista y poco matizada. El estudio histórico y comparativo de las religiones permite observar un abanico de contextos culturales que no se reduce simplemente a “sociedades agrarias antiguas” y “sociedades industriales modernas”, así como la presencia en diversos contextos religiosos pre-modernos de elementos que no se limitan a formulaciones acríticas de creencias o visiones ingenuas de la intervención divina en este mundo.
Con el fin de ilustrar esto, y como complemento a los textos antológicos del tema, ofrecemos los dos textos que siguen.
Texto 1: El dedo no es la luna.
Presentación:
Este texto es una adaptación del sutra de Dighanakha, un antiguo texto budista que se encuentra en el Majjhima-nikaya 74. Sirve como ejemplo de conciencia crítica frente a las creencias, en el contexto de una tradición religiosa que estaba asentada en la sociedad de la India antigua, donde coexistían aspectos culturales agrarios y urbanos. Aunque no es fácil encontrar textos tan explícitos como este, pensamos que los ejemplos de espíritu crítico ante las creencias tampoco faltan en el cristianismo, ni en otras tradiciones religiosas.
Texto
Una tarde, Sariputta y Moggallana trajeron a un amigo, el asceta Dighanakha, a encontrarse con el Buddha. […]
Dighanakha preguntó al Buddha: “Gautama, ¿cuál es tu enseñanza? ¿Cuáles son tus doctrinas? Por mi parte, me desagradan todas las doctrinas y teorías. No suscribo ninguna de ellas.” El Buddha sonrió y dijo: “¿Suscribes tu doctrina de no seguir ninguna doctrina? ¿Crees en tu doctrina de no creer? Algo cortado, Dighanakha replicó: “Gautama, el si yo creo o no carece de importancia.”
El Buddha dijo gentilmente: “Tan pronto como una persona es capturada por la creencia en una doctrina, pierde toda su libertad. Cuando uno se vuelve dogmático, cree que su doctrina es la única verdad y que todas las demás doctrinas son herejías. Todas las disputas y conflictos surgen de puntos de vista estrechos. Se pueden extender indefinidamente, malgastando un tiempo precioso y a veces conduciendo incluso a la guerra. El apego a los puntos de vista es el mayor impedimento del camino espiritual. Atado a puntos de vista estrechos, uno se enreda tanto en la confusión que ya no resulta posible dejar la puerta abierta a la verdad.
“Déjame que te cuente una historia acerca de un joven viudo que vivía con su hijo de cinco años de edad. Apreciaba a su hijo más que a su propia vida. Un día dejó a su hijo en casa mientras él salía a trabajar. Cuando él se fue, llegaron bandidos que robaron y quemaron la aldea entera. Raptaron a su hijo. Cuando el hombre regresó a casa, encontró el cadáver consumido de un niño pequeño junto a su casa quemada. Lo tomó por el cuerpo de su propio hijo. Sollozó lleno de pena, y cremó lo que quedaba del cadáver. Como amaba tanto a su hijo, puso las cenizas en una bolsa que llevaba consigo a dondequiera que fuese.
Varios meses más tarde, su hijo se las arregló para escapar de los bandidos y encontró el camino de vuelta a casa. Llegó a medianoche y llamó a la puerta. En aquel momento, el padre estaba abrazando la bolsa de cenizas y llorando. Se negó a abrir la puerta incluso cuando el niño gritó que era su hijo. Él creía que su propio hijo estaba muerto y que el niño que llamaba a la puerta era algún niño del vecindario burlándose de su dolor. Finalmente, a su hijo no le quedó más remedio que marcharse por su cuenta. Así, padre e hijo se perdieron el uno al otro para siempre.
“Ya ves, amigo mío. Si nos apegamos a alguna creencia y la tomamos por la verdad absoluta, puede que un día nos encontremos en una situación similar a la del joven viudo. Pensando que ya poseemos la verdad, seremos incapaces de abrir nuestra mente para recibir a la verdad, incluso en el caso de que la verdad venga a llamar a nuestra puerta.”
Dighanakha preguntó entonces: “¿Pero qué pasa con tu propia enseñanza? Si alguien sigue tus enseñanzas, ¿caerá también preso de puntos de vista estrechos?”
“Mi enseñanza no es una doctrina ni una filosofía. No es el resultado de pensamientos discursivos o conjeturas mentales […]. Las cosas que digo vienen de mi propia experiencia, y tú puedes confirmarlas por tu propia experiencia. […] Mi objetivo no es explicar el universo, sino ayudar a otros a alcanzar una experiencia directa de la realidad. Solo la experiencia directa nos permite ver el verdadero rostro de la realidad.”
Dighanakha exclamó: “¡Maravilloso, maravilloso, Gautama! ¿Pero qué pasaría si una persona percibiese tu enseñanza como un dogma?”
El Buddha permaneció callado un momento y después afirmó con la cabeza. “Dighanakha, esa es una pregunta muy buena. Mi enseñanza no es ni un dogma ni una doctrina, pero sin duda algunas personas la tomarán como tal. Debo afirmar claramente que mi enseñanza es un método para experimentar la realidad y no la realidad en sí, del mismo modo que un dedo que señala a la luna no es la luna en sí. Una persona inteligente se servirá del dedo para ver la luna. Una persona que solo vea el dedo y lo confunda con la luna, nunca verá la luna real.
Mi enseñanza es un medio para la práctica, no algo a lo que aferrarse o a lo que rendir culto. Mi enseñanza es como una balsa que se utiliza para cruzar el río. Sólo un loco seguiría llevando la balsa a cuestas después de haber alcanzado la otra orilla, la orilla de la liberación.”
Texto 2: Praedica verbum (2 Tim. 4, 2)
Presentación
Este texto es un fragmento de un sermón alemán del Maestro Eckhart (1260-1328), concretamente del sermón alemán número 43 de la edición de Josef Quint.
Sirve como buen ejemplo de cómo dentro de la tradición cristiana – y particularmente entre los místicos - se encuentran comprensiones de Dios, de la Creación y de la Encarnación de Cristo como Hijo de Dios que la inteligencia no necesita rechazar como absurdos increíbles, aunque tampoco puedan afirmarse como verdades literales o empíricas. Viene a ser un dedo que señala a la luna …
Quizá sea el racionalismo moderno (más estrecho que la inteligencia) quien ha pretendido expresar la experiencia de lo divino en formulaciones “racionales” que a la postre han resultado insostenibles para el pensamiento.
Los subrayados que realzan algunas partes del texto se han colocado al realizar esta traducción y no forman parte del original. En cambio, las palabras realzadas en cursiva ya se encontraban así en el texto alemán.
Texto
Hoy y mañana, con ocasión de la fiesta de mi Señor Santo Domingo, se lee una Palabrita que San Pablo escribe en la Epístola y que en lengua vulgar dice así: “Pronuncia la Palabra, déjala salir, saca afuera y engendra la Palabra” (2 Tim. 4, 2).
Es una cosa maravillosa que algo fluya hacia fuera y sin embargo se quede adentro. El que la Palabra fluya hacia fuera y sin embargo se quede adentro, esto es algo maravilloso. El que todas las criaturas fluyan hacia afuera y sin embargo se queden adentro, esto es algo maravilloso. Lo que Dios ha dado y lo que Dios prometió dar, esto es algo maravilloso, incomprensible e increíble.
Y está bien así; porque si fuese algo comprensible y creíble, no sería lo correcto. Dios está en todas las cosas. Cuanto más está en las cosas, tanto más está fuera de las cosas; cuanto más está adentro, tanto más está afuera.
Como ya he dicho otras veces, Dios crea el mundo entero por completo en este instante. Todo lo que Dios creo hace seis mil años o más, cuando hizo el mundo, todo eso lo crea ahora de nuevo. Dios está en todas las cosas; pero en tanto que Dios es divino y en tanto que Dios es inteligente, Dios no está en ningún lugar con tanta propiedad como en el alma y en los ángeles; o si quieres: en lo más íntimo del alma y en lo más alto del alma. Y cuando digo “lo más íntimo” quiero decir lo más alto; y cuando digo “lo más alto” quiero decir lo más íntimo del alma.
En lo más íntimo y en lo más alto del alma: ahí quiero referirme a ambas cosas como una unidad. Allí, donde jamás penetró el tiempo, donde jamás se deslizó una imagen: en lo más íntimo y en lo más alto del alma crea Dios el mundo entero. Todo lo que Dios creó hace seis mil años y todo que Dios creará dentro de mil años, si el mundo aún dura tanto, todo eso lo crea Dios en lo más íntimo y en lo más alto del alma. Todo lo pasado, todo lo presente, todo lo futuro, todo eso lo crea Dios en lo más íntimo del alma. Todo lo que Dios obra en todos los santos, eso lo obra Dios en lo más íntimo del alma.
El Padre engendra a su Hijo en lo más íntimo del alma y te engendra a ti junto con su Hijo unigénito y nada menos. Si debo ser Hijo, entonces tengo que ser Hijo en el mismo Ser en el que él es Hijo, y en ningún otro. Si debo ser hombre, no puedo ser un hombre en el ser de un animal, sino que tengo que ser un hombre en el ser de un hombre. Ahora bien, si debo ser precisamente este Hombre, entonces tengo que ser este Hombre precisamente en este Ser. Así dice san Juan: “Vosotros sois Hijos de Dios” (Juan 4, 4).
Tema 3: Espiritualidad esencial: amor-justicia liberador (La regla de oro, principio liberación)
Conclusiones de la reunión del 22-11-2006
La llamada “regla de oro”, expresada en la fórmula “trata a los demás como quisieras que te trataran a ti”, parece formar parte de la sabiduría humana más elemental y profunda. El texto de este tema nos invita a entender y practicar la regla de oro de dos maneras:
a) Mínimo de ética común para posibilitar la convivencia entre diversas culturas y religiones.
b) Máximo programa de acción común liberadora de las diversas culturas y religiones, soportada por una vivencia espiritual (mística interreligiosa).
En la tradición cristiana, y más específicamente en el contexto de la teología de la liberación, la regla de oro ha terminado entendiéndose como una opción radical por el amor-justicia. Nos hemos preguntado: ¿Qué es amor y qué es justicia? Hemos visto que están relacionados. El amor es más que un sentimiento. No hay verdadero amor sin justicia.
Pero, ¿es el amor algo más que la justicia? ¿No será el amor una entrega más radical, en la que uno se desnuda de toda pretensión? ¿No será cierto que el amor no calcula y la justicia sí lleva cuentas? Nos parece que la regla de oro tiene mucho potencial como base de una espiritualidad mundial. Pero también nos parece que hace falta mucho diálogo entre culturas y religiones para aclarar como entenderlo y practicarlo.
La interpretación de la regla de oro como amor-justicia liberador es específica de la tradición cristiana, e incluso propia de una cierta tendencia cierto de ésta, la teología de la liberación. Dialogando entre los miembros de nuestra Comunidad, hemos comprobado que la comprensión del principio “amor-justicia liberador” no es clara y unívoca ni siquiera entre quienes se consideran afines a una visión liberadora de la tradición cristiana. Con mayor motivo se necesitará diálogo serio, paciente y perseverante entre tradiciones diferentes.
Al comprender la necesidad de este diálogo, comprendemos también que la práctica de la regla de oro como base de una espiritualidad global exige la superación del exclusivismo y la apertura a un pluralismo interreligioso. El si esta espiritualidad debe suponer o no la “muerte” de las religiones y creencias lo tenemos menos claro, según hemos expuesto en nuestras conclusiones al Tema 2.
5 COMUNIDAD DE BASE DE CANILLEJAS
En la presentación del texto-base para Nairobi se nos dice que estos guiones, en algunos aspectos son conscientemente provocativos, y realmente así nos ha parecido en nuestra comunidad, bien por lo que dicen o por que nos han provocado una serie de reflexiones sobre nuestra manera de creer y ver nuestra espiritualidad. Nos ha llevado a gran debate interno que aún continua y por lo tanto no vamos a aportar lo que nos presenta los cuatro temas, sino lo reflexionado hasta el momento.
El desarrollo de cada tema es coherente con los objetivos que se marcan al principio de cada uno de ellos, pero al modo de ver de muchos de la comunidad son temas muy teológicos y utópico, pero de lenguaje demasiado elevado, y por lo tanto que cuesta mucho la reflexión, creemos que se debería haber utilizado algo más coloquial. Nos ha dado pie a unas reflexiones y debates muy centrados en planteamientos bastante teóricos y bastante alejados de los problemas que tenemos actualmente.
Quizás demasiado centrado en Europa e incluso sólo en una parte de Europa y quizás esto provoque que nos recemos a nosotros mismos. Vemos que la sociedad civil avanza, que vivimos en una sociedad cada día más laica y nosotros no queremos quitar nuestros símbolos religiosos, lo importante es que estamos cambiando y vamos evolucionando, por ello tenemos que ser más críticos, hoy en España hay una evolución entre lo viejo y lo nuevo.Estamos acostumbrados a vivir sólo de normas, por ello no somos espirituales y es un gran reto el que tenemos “conocer nuestra propia espiritualidad”, pero sí creemos que podemos cambiar.
El texto nos habla de la creencia y nos invita a profundizar más en nuestra propia espiritualidad, la crisis es natural en la sociedad en que vivimos, donde los jóvenes viven otros valores. En principio, nos es difícil separar espiritualidad de religión, pero vemos que esta separación nos aporta esperanza al sentirnos libres, nos ayuda a ser más críticos y por ello tenemos que ir a lo esencial. Estamos acostumbrados a tener todo muy organizado en nuestra religión y que se nos dé todo hecho, pero tenemos que ir renunciando a lo que tenemos y nos damos cuenta que hemos cambiado poco a poco, con el transcurso de los años:
* No somos los únicos y verdaderos
* Acepto a los demás, como iguales
* Tenemos que ser críticos.
Nos hemos preguntado ¿en qué creo yo?, ¿en qué fundamento mi vida en relación a la espiritualidad o la religión? Y nos damos cuenta que no creemos en todas las creencias que nos ha transmitido nuestra jerarquía, que nos hemos tenido que desnudar y que nos ha costado mucho, y nos ha costado ver cuáles son las bases reales de nuestras creencias y desprendernos de otras que nos encorsetaban. No nos es posible separar religión de espiritualidad, pero sí vemos esta espiritualidad basada en creencias no exclusivas.
Nos hacemos la pregunta ¿qué relativo es lo que nos enseñaron? Y nos tenemos que desprender de ello. Nos resulta difícil escuchar a los demás, pues lo que se trata es de conocer a los demás y algunas veces no estamos preparados para ello. Cuando esto nos pasa, nos da luz. Nos es necesario vivir una espiritualidad más humana si queremos construir una sociedad más justa y liberadora
6 COMUNIDAD DE BASE "NUEVAS PALOMERAS"
Capítulo 1. Después del exclusivismo
a) Valoramos
* La crítica justificada que se hace a la Iglesia oficial, que ha hecho del cristianismo, en la historia, un elemento de dominio, intransigencia y alienación.
* La superación de las actitudes tanto exclusivista como inclusivista, pues ambas presuponen una superioridad que impide el verdadero diálogo.
b) Discrepamos
* No vemos claro que todas las religiones son iguales y valen lo mismo. El relativismo igualitario no nos parece ni correcto ni la solución al problema del pluralismo. Además, reduce la persona de Jesús a un hombre más. c) Proponemos
* Hay teólogos que proponen un pluralismo religioso muy equilibrado, sin caer en el relativismo de “todo vale y vale igual”. Habría que conocer mejor estas posiciones.
* Reafirmamos nuestra fe en Jesús como presencia de Dios, encarnación de Dios, acción salvadora de Dios en medio del mundo.
Capítulo 2. Después de la religión
a) Valoramos
* La distinción entre espiritualidad y religiones. Una cosa es la experiencia religiosa, esencial al ser humano, y otra las concreciones históricas que ha adquirido, las religiones, que son relativas y modificables.
b) Discrepamos
* Aunque las religiones tengan elementos negativos, no todo en ellas es malo. Creencias, ritos, normas morales, etc. son criticables y cambiables, pero no se pueden eliminar sin más. La experiencia religiosa siempre necesitará encarnarse en la vida de las personas y sociedades para ser real y efectiva, y eso son las religiones.
c) Proponemos
* Jesús criticó la religión y quiso mostrar el rostro de Dios, atrapado y tergiversado por la religión oficial. Proponemos que el Evangelio sea siempre criterio para criticar la religión y buscar continuamente una forma religiosa que responsa de la mejor manera posible al Dios de Jesús.
Capítulo 3.Espiritualidad esencial: amor-justicia liberador
a) Valoramos
* Proponer la ética como punto de encuentro entre las religiones, dejando de lado las diferentes creencias. Poner como centro fundamental del cristianismo y de las demás religiones la praxis del amor.
* Concebir la praxis del amor como justicia-liberación: opción por los pobres, denuncia de las injusticias, construcción de nuevas situaciones de vida.
b) Discrepamos
* No creemos que la regla de oro exija la muerte de las religiones. Los grandes personajes como Jesús, Gandi, Buda, Luther King… fueron profundamente religiosos y, precisamente gracias a ello, vivieron con tanta intensidad la praxis del amor. La solución no está en eliminar las religiones, sino en profundizar en ellas viviendo en la originalidad y radicalidad de sus fundadores y testigos.
c) Proponemos
* Para nosotros la regla de oro tiene una formulación específica, particular: “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Es decir, en Jesús encontramos el ejemplo que inspira, anima y orienta nuestra praxis de amor-justicia-liberación. Y eso es irrenunciable. Por eso, en la relación y diálogo interreligiosos, nos corresponde ofrecer a Jesús, proponer su Evangelio.
Capítulo 4.Vivir en plenitud
a) Valoramos
* Que la espiritualidad sea humana, profunda y plenamente humana. La espiritualidad no puede ser factor de dominio ni vehículo de huída: ha de servir a que el ser humano viva y viva en abundancia.
b) Discrepamos
* La concepción reduccionista y peyorativa de la religión como una necesidad que constituye un estadio inferior del desarrollo humano a superar.
* La propuesta de una “espiritualidad” sin Dios, solo inmanente, sólo humana, es decir, atea, sin apertura a la Transcendencia. Se niega a Dios.
c) Proponemos
* Junto con los estudiosos del fenómeno religioso, valorar la religión desde las características de la experiencia religiosa (religación con la divinidad, experiencia de sentido, llamada a la plenitud…). Esas características son comunes a todas las religiones y que están en la base de los místicos, las personas en las que más se han acercado a las religiones entre sí.
* Desde la experiencia religiosa, aceptar la posibilidad de la existencia, presencia y acción de la Transcendencia- de Dios- en nuestra vida. Dios no es enemigo del hombre; afirmarle al primero no es negar al segundo. Precisamente el Dios de Jesús nos muestra que cuanto más Dios, más vida plena para el hombre.
7 COMUNIDAD TIERRA FIRME
TEMA 1- Después del exclusivismo
DESARROLLO DEL TEMA
Los seguidores de una y otra religión, atendiendo al momento histórico, fuimos educados en la creencia de que nuestra propia religión era la verdadera. Probablemente, la mayoría no se planteaba teóricamente esta cuestión, pues era casi imposible disponer de elementos y preparación para llegar a esa conclusión. Vivíamos en esa creencia por las circunstancias naturales de haber nacido en un ambiente que profesaba esa religión y nos preocupaba el hecho de vivir concordemente con lo enseñado, más que pensar si lo hacíamos de un modo superior y mejor a los demás. Sólo cuando por otras razones surgían enfrentamientos y conflictos de carácter político entre unos y otros pueblos, entraba en juego inevitablemente el factor religioso. En la expansión y conquista de uno u otro pueblo, se utilizaba como arma ideológica justificante la religión, distintivo de la propia identidad.
La religión era configuradora de identidades y no se paraba a pensar lo que de común y distinto había en esas identidades. Era un planteamiento ajeno, que imposibilitaba casi apartarse del comportamiento colectivo señalado, aunque con toda seguridad hubo siempre en unas y otras identidades voces que reclamaban otro planteamiento. Pero, la mayoría procedía con acuerdo entre lo que pensaba y hacía, con sincera conciencia subjetiva..
Hoy, unos y otros disponemos de nuevos conocimientos y aportaciones que nos permiten otra visión. Fundamentalmente nos hemos puesto a interrogarnos desde que hemos abandonado nuestro aislacionismo, defendido en otros tiempos como elemento de cohesión y fortaleza frente a externas amenazas de descalificación , sumisión o exterminio.
La hostilidad, la inseguridad, el temor nos impedían acercarnos, conocernos y respetarnos. Hoy ese muro de inveterada desconfianza ha caído. Por encima de las diferencias de patria, color, lengua, religión o cultura nos encontramos invadidos por la bandera, que a todos nos enlaza, de la identidad humana: somos los mismos en problemas, tareas, deseos, esperanzas, frustraciones y metas.
Sin calibrar mucho las causas de las diferencias que nos enfrentaron, hoy nos parece estúpido seguir peleando por la defensa accidental de valores que están muy por debajo de otros valores esenciales, comunes a todos.Lo ocurrido en el pasado más que inclinarnos a irrogar o reprochar, nos dispone a reflexionar y aprender. Todos fuimos prisioneros de unas circunstancias históricas, que nos hicieron, a pesar de todo, caminar con sentido. Hoy esas circunstancias son otras y nos empujan a modificar casi sin quererlo nuestro modo de convivir con todos. Es otra nuestra época y debemos encontrar en ella una nueva manera de relacionarlos.Ciertamente, uno sólo es el Dios de todos. Pero muchas las formas religiosas de llegar hasta El.
Esta variedad de formas tienen razones para existir que las justifican como tales. Ya parece existir un connsenso que nos hace concluir:
1º) Todas las religiones son verdaderas y válidas y, por lo mismo, portadoras de salvación.
2º) Todas son distintas, pero no igualmente verdaderas y válidas. Si así fuera, sobraría toda discusión y diálogo, serían una. Portadoras de salvación, implican elementos distintos, que las constituyen en diferentes.
3º) El contenido de esa diferencia no niega la común coincidencia en valores esenciales. Pero la diferencia es evaluable y hace inevitable que, entre ellas, se establezcan grados objetivos de mayor o menor calidad humana y religiosa, y sean así percibidos por quienes las analizan. Esa percepción acaba resolviendo en qué consiste la salvación y en qué grado se verifica en unas o en otras.
4º) Cristianamente, consideramos que la salvación es la realización plena del hombre en esta vida, realización que abarca el desarrollo y respeto de todo lo propiamente humano, que cobra expresión en la afirmación de la dignidad humana, de sus valores y en explanación de todos sus derechos y obligaciones. Hay un consenso más o menos universal sobre lo que es esa dignidad y derechos, como base y contenido primordial de esa salvación.
5º) Sobre esa base común compartida, surge o se añade el contenido específico diferenciador de cada una de las religiones. Lo cual hace que su validez salvífica no sea contradictoria con el grado de su diferencia, o con el enjuiciamiento de que unas sean más y otras menos portadoras de salvación. Eso siempre ha ocurrido, pero sin perjuicio de que en todas se halla y logra la salvación. Al fín y al cabo, el enjuiciamiento de mayor o menos validez del contenido, no suplanta la norma interior última de la persona, a través de la cual le llega el conocimiento de la salvación. El enjuiciamiento puede ser válido científicamente, pero no por ello vinculante subjetivamente para todos. Esta diferencia inevitable, base de una legítima variedad, no tiene por qué impedir, frenar o rebajar la voluntad de todos por convivir pacíficamente y de remar juntos en el mar inmenso de los valores humanos. Esa diferencia justifica precisamente el diálogo, con todo lo que lleva de aprendizaje mutuo, de posible rectificación, o de incorporación a la propia fe de elementos nuevos desconocidos.
6º) Este diálogo elimina todo intento de denigración y coacción y es el nuevo nombre que puede suplir al antiguo proselitismo. En esa variedad religiosa, de contenido diferencial manifiesto, resultaría ilógico negar lo que una y otra religión tienen de especifica identidad. Puede incluso que en esa especificidad haya religiones que afirmen que la salvación de las otras religiones se entronca y participa de la propia y que otras la conciban como hecho y resultado autónomo. Esto probaría precisamente la existencia del pluralismo interreligioso y la razón del diálogo, que evidentemente no invalida para nada la común unión y lucha por las grandes causas de la humanidad.
7º) Vale la pena hacer esto más concreto. El Cristianismo, por ejemplo, puede afirmar como elementos específico de su identidad la existencia de Dios como una realidad suprema personal, inteligente y libre, la Divinidad de Jesús y su Resurrección. El diálogo interreligioso no obliga, para facilitar la unión, a ocultar o descartar estos u otros elementos propios del credo cristiano. Como el cristiano no puede exigir a otros creyentes que renuncien a concebir a Dios como un principio de energía universal, a renunciar a la reencarnación, a presentar a sus fundadores como líderes, o profetas de otra categoría, etc.
PREGUNTAS PARA EL DIALOGO
1ª) La actitud excluyente de unas y otras religiones nace más que de una convicción subjetiva contrastada, de una situación histórica de aislamiento y desconocimiento entre unos pueblos y otros. El modo de obrar de entonces correspondía a un determinado estado de conciencia colectiva. La evolución, determinada por factores diversos de intercambio, de nuevos conocimientos, de saberse compartiendo una misma realidad humana en un único mundo, ha motivado una nueva conciencia, una revisión y unos nuevos planteamientos. Nos interesa evitar cualquier indicio de acusación a las generaciones pasadas, como si hubieran mantenido posturas adrede inhumanas o irracionales y nosotros les aventajáramos por ser de condición y calidad superior. La nueva evolución es fruto más que de mérito nuestro de nuevos cambios históricos, que como es natural comienzan a brotar en el pasado. Ya en el pasado se levantan voces exigiendo una nueva visión. No se trata, por tanto, de comparar viéndonos nosotros en un estadio superior, y ellos en un estadio inferior y lamentable. Subjetivamente hacían, y hacemos, lo que creemos ser lo más correcto.
2ª) La diferencia entre el modo de creer antiguo y actual, está en que, siendo la misma, pues siempre alcanza y termina en Dios mismo, es distinta por el envoltorio cultural que lo representa. Y siempre será así. El modo cognitivo religioso progresará y reformulará constantemente nuestra forma de entender, relacionar y llegar a Dios. Las crisis se harán agudas cuando a un modelo desfasado se lo intente mantener contra aportaciones o innovaciones de la imagen de Dios, que exigen una transformación en nuestro modo de entenderlo y relacionarlo.La fe es esencialmente la misma, pero pueden cambiar las formas de proclamarla y profesarla.
3ª) Hay valores que son comunes a todas las religiones y, en ese sentido, en nada cambia la fe religiosa de cada una de ellas. Si se trata de ofertas, proyectos o valores que son específicos, entonces o se los integra en la propia religión y entonces desaparece el pluralismo, o siguen apareciendo como distintos y, entonces, cobra sentido el diálogo para mantenerlos como tales, reabsorberlos, o rechazarlos. Se sigue siendo cristiano o islamita por contenidos de credo distintos, sin negar los valores comunes; o se es cristiano o islamita, tanto da lo uno como lo otro, por ser idénticos, y entonces cristianismo e islamismo dejarían de existir como religiones distintas.Se pueden, por tanto, compartir los valores comunes y no así los valores específicos, en tanto lo sean.
TEMAS 2-4
DESARROLLO DE LOS TEMAS
Religión y formas religiosas
La religiosidad es intrínseca al ser humano y es de esa religiosidad de donde brotan las religiones con sus muchas, variadas y cambiantes formas. Cada forma cobra origen e impulso primero, por lo general, de una gran religión, pues el ser humano, fautor de esas formas, no inicia nada nuevo por sí mismo, sino que lo aprende y acaso recrea en el seno de una comunidad. Por otra parte, el cambio no se hace con ruptura y abandono instantáneo de una forma anterior, sino en evolución sucesiva. De tal modo que la forma posterior está incoada y estimulada ya por la anterior y perfeccionada ciertamente por elementos posteriores del conocimiento y de la experiencia. En este sentido, las grandes religiones no tocan a su fín ni van a desaparecer, pues albergan ciertamente elementos caducos, pero también elementos permanentes, que las hacen ser dinámicas, transformables y reproducirse en forma nuevas.
Toda forma nueva acaba convirtiéndose en cierto modo en religión, imprescindible en cuanto el fenómeno religioso humano es histórico y comunitario. Así, la exigencia del amor seguirá actuando siempre, aunque vaya adoptando aplicaciones nuevas según las situaciones nuevas. Por eso, es preciso no colocar al mismo nivel de validez todo el contenido (mítico-simbólico-ético-científico-místico) de las religiones. En la inevitable sucesión de formas hay elementos de uno y otro tipo que permanecen .
¿Cuáles sí y cuáles no? Conducta o manera de vivir
Hay muchos equívocos en estos temas, debido precisamente a las palabras. Palabras que, en otras épocas, tenían un particular sentido y que nosotros rehuimos por nuestro sentido de mayor unidad de las cosas. Es el caso de la palabra espiritualidad, por sí misma parcial, unilateral y susceptible de sentidos contrapuestos. Por eso, proponemos dejarla y reemplazarla por la de conducta: manera de vivir o comportarse. La conducta implica el sentir, el pensar y el actuar, el conjunto de la vida, la totalidad de la persona, que acaso pudiéramos traducir en cada sujeto concreto por personalidad individual y en una sociedad concreta por personalidad social:
1. Ideas, creencias, conceptos, costumbres;
2. Sentimientos, motivaciones, actitudes, elecciones;
y 3. Decisiones, actuaciones, obras que integran el vivir de una persona o colectividad.
El cambio de esa complejidad no se da de golpe ni por separado, ni tiene un antes y un después netamente distintos. Ni inmovilismo, ni ruptura; ni un pasado perfecto, incuestionable; ni un futuro absolutamente nuevo, positivo; sino un proceso vivo, en evolución. Es la condición humana desde su manera imperfecta de ser, en constante y libre movimiento de creatividad. Conducta permanente y evolutiva Para aclarar estos equívocos, propondríamos otra formulación: todas las grandes religiones entienden la conducta humana desde una religación a un principio trascendente, que le da fundamentación, explicación y sentido; y desde esa religación todo ser humano expresa una u otra forma religiosa de vivir, nacida en el interior de las instituciones y con la dialéctica renovación /involución que ellas le ofrecen.
La religiosidad es una dimensión del vivir, que se asume, aprende y renueva en comunidad. Pero, aun siendo intrínseca, la asunción de esa dimensión, queda a merced de la persona concreta..
Todos llevamos una vida, singular y unitaria, desde un modo peculiar de sentir, pensar y actuar. Y, como la vida es a la par potencia y acto, ser y devenir, permanencia y evolución, nuestra vida es dialéctica viva entre ambos polos. Y, según se siga en uno o en otro, o más en uno que en otro, podremos hablar individual y colectivamente de avance, estancamiento o retroceso. La conducta cristiana, seguimiento de la conducta de Jesús La apertura y el diálogo con todas las religiones no supone en modo alguno que cada religión renuncie a aquello que es más propio y central de su contenido. Se pueden mencionar y distinguir espiritualidades de un u otro género, basadas en la “regla de oro”, portadora d eun mínimo ético y por ello abiertas, laicas, universales, de opción por los pobres, de una pasión radical por la justicia, etc.
Para la religión cristiana todo esto, aunque históricamente no siempre haya sido verdad, se verifica en la norma fundamental del seguimiento de Jesús, un Jesús humano, que lo es como nosotros y que, por esa condición precisa, se hace común a todas las religiones por lo que tiene y tienen de humano. Nuestra conducta humana religiosa , por ser cristiana, lo es primero de todo humana, fiel a la esencia, dignidad, propiedades y derechos/obligaciones de lo humano. Para un moderno y acertado encuentro interreligioso por parte de los cristianos, sería bueno que unos y otros tuviéramos en cuenta los puntos siguientes.
Cristianamente hablando:
1. La norma fundamental de toda conducta cristiana es el seguimiento de Jesús. La conducta de Jesús, en su integridad, tal como El la expresó públicamente en su sociedad, se caracterizó por vivir dedicado a anunciar el reino de Dios, por su manera de entender y relacionarse con el Dios de ese reino, por su manera de valorar la persona, por las condiciones exigidas para hacer surgir el hombre nuevo, por su manera de tratar a las autoridades, al prójimo, a los ricos, a los más pobres, a la religión establecida, etc. Jesús fue demostrando con su práctica un modo de vida en relación con todo y con todos, inconfundible, donde aparecen sus sentimientos, actitudes, criterios y compromisos.
2. Esta norma ha existido desde el principio en el cristianismo y, de una u otra forma, ha inspirado la conducta de los cristianos, aun cuando no siempre se la haya formulado así clara y explícitamente. La humanidad de Jesús, su vida, es el eje y el principio configurador de todo el quehacer cristiano. (Que, en quienes no crean en El o crea de manera diferente a la nuestra, formularan esa norma de una manera impersonal y anónima, hablando de una pasión por la justicia o el amor. Nosotros seguimos no a una norma abstracta sino a Alguien que vivió esa justicia y ese amor). Dentro del desarrollo histórico del cristianismo, unos y otros, en una y otra parte, -reformadores, profetas, místicos, mártires, innumerables constelaciones de cristianos de a pie- intentaron como mejor supieron aplicar esa norma.
3. En la evolución del diálogo intercultural vivido hasta nuestros días -antropológico, filosófico, científico, religiosoteológico)- hemos ido descubriendo elementos y aportaciones que dejaban al descubierto la imperfecta, inútil e incluso falsa manera de entender nuestras relaciones con Dios, la sociedad y nuestros propios semejantes. El contenido esencial del seguimiento de Jesús permanecía como norma pero exigía un mayor y mejor conocimiento (nos lo han ido deparando las ciencias bíblicoteológicas, las mejores experiencias místicas y otras ciencias humanas) del Jesús histórico y de su praxis integral, para incorporarlo con más fidelidad a nuestro compromiso de seguirlo.
4. Jesús de Nazaret vivió una sola vez y en un contexto peculiar irrepetible. Y, en ese contexto, mostró su manera de ser y vivir como hombre, la plenitud de lo humano en sí mismo, dando lugar al llamado hombre nuevo. Nosotros vivimos en otro contexto, no tan disimilar a veces, pero no se trata de reproducir literalmente lo que El hizo -cosa imposible- sino de proceder en nuestro contexto con los sentimientos, razones, valores, opciones, criterios y actitudes-virtudes con que él procedió. En ese sentido su conducta pasa a ser la nuestra, nos identificamos con ella.
5. El problema que nos acecha es que, por mucho tiempo, hemos mantenido y legitimado formas históricas de entender y explicar la religión cristiana, no acordes, e incluso en contradicción, con las exigencias de otras religiones y con los adelantos del saber humano, provocando la protesta, el abandono y el escándalo. Hoy, una positiva valoración de todo lo que pertenece al ser humano, nos ha hecho comprender que el sentido auténtico de lo humano en muchas cuestiones está por descubrir y hay que buscarlo desde la fidelidad a los instrumentos del saber que Dios mismo nos ha dado, sin querer darlo por cerrado o interpretarlo desde esquemas imperfectos del pasado.
6. En esa búsqueda y determinación de lo humano, cristianos y no cristianos podemos caminar juntos, y asumir acuerdos, pactos y compromisos válidos para unos y para otros. Todos podremos avalarlos desde una base común compartida, y cada uno podrá potenciarlos más desde las perspectivas específicas de la propia religión o acaso incluir otros nuevos que las demás carezcan de ellos. No es, pues, que tengamos que dejar al lado la proyección y plasmación humana de esas formas de religión, por desfasadas o falsas, sino descubrir lo que hay de común y específico en todas ellas y proseguir la tarea común de perfeccionarlas al hilo de las nuevas situaciones culturales y sociopolíticas.
7. La novedad del diálogo interreligioso está en que, frente a lo específico de cada religión, hemos descubierto como plano primero, más importante y urgente la coincidencia -identidad- en lo verdadera y máximamente humano, convertido en causa, responsabilidad, tarea y compromiso de todos. Tal identidad universal es la que marca de respeto a todas las religiones y la única que limita espacios para la profesión específica de otros elementos religiosos. Ahí habrá diferencia, legítima, y sustentará el diálogo, la autocrítica y la integración progresiva.
8. Mi conducta cristiana me hace humano con todos los humanos y con todas las religiones en cuanto servidoras y promotores de lo humano y, al mismo tiempo, me exige ser fiel a otros aspectos, quizás exclusivos de ella. Unidos siempre: en lo común y en lo diferente, porque lo diferente es patrimonio de esa comunidad humana pluralmente religiosa, y que tiene por meta y destino a un único Dios.
Respuesta a las preguntas
2- Si las formas concretas religiosas derivan del hecho religioso y este es constitutivo del ser humano y cobra cuerpo y organización histórico comunitaria, la crisis no anuncia el fín de las instituciones religiosas sino la necesidad de transformarlas y actualizarlas.
- La conducta humana, que recoge y expresa el modo de vivir, implica la religiosidad o o espiritualidad, que siendo lo mismo, no tienen por qué ir separadas.
- La conducta humana implica sentir, pensar y actuar. Y en el pensar se fundamenta, explica y configura el mundo religioso con conceptos, representaciones y creencias. Cuáles, es otra cuestión.
3- Para quien no crea en Jesús o no le tenga como norma y modelo a seguir, podrá elegir la “regla de oro” como norma. También los cristianos asumimos esa norma, pero desde la perspectiva formal del seguimiento de Jesús, quien la vive y nos la encuadra en otra perspectiva de horizontes y valores.
- Se debe producir la muerte de formas de entender o vivir la religión no ajustadas a las condiciones, hoy mejor entendidas, del ser humano, de las religiones, del saber, de la colaboración recíproca en lo que tenemos de idénticos y diferentes, etc.
- Nuestra fe (creencia) en Jesús de Nazaret, es inseparable de su conducta, la cual muestra como preocupación central la construcción del Reino de Dios, y en él son primero y prioritarios los pobres con su liberación. Del mismo modo, en las demás religiones aparece la “regla de oro” como compromiso de liberación de los pobres.Eso pertenece, al parecer, a lo esencial de sus creencias.
4- La “espiritualidad” o la manera de vivir concreta = conducta abarca la totalidad de la persona, sin clasificaciones, ni compartimentos estancos. La conducta humana es de cada uno y es de todos, y se edifica sobre principios, valores y compromisos comunes. La “espiritualidad” es, ni más ni menos, que la conducta adoptada en conformidad con lo propiamente humano. Conducta universal, compartida por todos, por estar fundada en idénticos principios y valores.
Para el mundo de ayer y el de hoy, globalizado, no hay otra manera de vivir ( conducta) que la que corresponde a seres humanos. En los cristianos, la “espiritualidad ” es también de ayer y de hoy, pues trata de ser profundamente humana al estilo del hombre nuevo Jesús de Nazaret.
8 JOSÉ MARIA GARCÍA-MAURIÑO
Después de leer atentamente los 4 temas que se proponen para los talleres del encuentro “Teología y Liberación”, propongo una serie de reflexiones que me ha suscitado su lectura.
1ª) Una crítica global a todos los temas: me parece que se trata de una reunión de intelectuales, teólogos o no, pero que se mueven en el terreno llamativamente especulativo, filosófico, antropológico, metafísico, o religioso. En conjunto, me parece demasiado academicista, lejos de la caótica realidad del mundo que estamos viviendo. Los llamados intelectuales son actores críticos conscientes de los mecanismos sociales, económicos y políticos, del carácter dialéctico de la realidad y del peso que significa el poder, deben analizar estas realidades y presentar alternativas. Tienen que interpretar esta realidad caótica, no como si se tratase de algo parecido al sexo de los ángeles. Los problemas del mundo son muy complejos y muy serios como para perder el tiempo. “Habría que hacer un esfuerzo especial para evitar a la humanidad una catástrofe fatal” (Decía Fidel Castro) Es esto perder el tiempo?
2ª) Los problemas que aborda son, sobre todo, religiosos, cristianos, de creencias, espirituales. Pero, sin atravesarlos por esta dimensión histórica actual. Prevalecen los problemas religiosos, intraeclesiales, europeos (no universales), abstractos, como al margen de lo que pasa en el mundo actual.
3ª) No dudo de la importancia que puede tener el plantearse estos problemas teológicos, religiosos, del inclusivismo y exclusivismo de la religión católica, de la superación actual en muchos ámbitos europeos de una espiritualidad trasnochada. Pero, creo que es para “especialistas” en estas materias. Yo me pregunto por la relación que tienen los grandes problemas actuales de la Humanidad con este debate por la espiritualidad.
Voy a tratar de decir algo de los temas que se proponen.
a) Doy por sentado que «Espiritualidad» no es una palabra feliz, y que todavía no ha sido sustituida por otra que haya alcanzado un consenso suficiente. La «espiritualidad» sería esa capacidad profunda del ser humano por la que capta dimensiones «últimas», más allá de la realidad inmediata y de sus necesidades como animal depredador que es, más allá de los intereses, en la gratuidad, en la contemplación, en el amor... en el «conocimiento silencioso» de los místicos. (página 12). Tal vez, esta palabra quiera decir la toma de conciencia de la dignidad, la libertad y los derechos humanos de las personas ¿Puede ser eso una “reconceptualización” de la E. que sea universalizable?
b) No existe el “ser humano”, es una pura abstracción filosófica. ¿De qué ser humanos hablamos? De las mujeres africanas –no los camiones, ni los trenes- que acarrean los 2/3 de todas las mercancías que se transportan en África austral [fuente OCDE]? Solamente existen 6.200 Millones de seres humanos. No se habla de la dimensión histórica de esta realidad de este siglo XXI. “Estamos al borde del caos, no podemos perder tiempo”. Hay que emplearlo de verdad en presentar esperanzas y alternativas emancipadoras. Me pregunto por una serie de cosas que se podrían tratar:
1. Qué relación tiene esa Espiritualidad (E) con los problemas de l Norte-Sur, la terrible pobreza de más de media humanidad.
2. ¿Existe una E. de la guerra preventiva, permanente? O es que acaso puede existir una E. de la vida y otra E. de la muerte?
3. ¿Se puede hablar de una E., del Terrorismo? ¿Qué tipo de E. podrían tener los subsaharianos que vienen en los Kayucos?
4. Qué relación existe entre esa E. y la lucha de clases. No hay más que abrir los ojos a la constante precariedad laboral, las deslocalizaciones de las empresas, el aumento del paro, la escasez de la vivienda para los jóvenes, para gente sin recursos, los más pobres, etc.
5. Qué relación tiene el HAMBRE con esa E.? Los que mueren de hambre cada día lo único que necesitan es comer, alimentarse suficientemente. No quieren que les hablemos de E. sino de cómo vivir cada día.
6. ¿Se puede hablar de una “convivencia realmente humana” (p.9) propia de los que tienen una ética común, la regla de oro de todas las religiones, entre los pueblos y las personas aplastados por este capitalismo feroz?
7. ¿Existe esa E. que se trata en el tema 3 “E. esencial: amor-justicia liberador”, ¿Se puede reconstruir una espiritualidad abierta, básica, universal y universalizable, más allá de los dos «fundamentalismos: reconstruir una espiritualidad abierta, básica, universal y universalizable,» para todos los hombres y mujeres del mundo?
8. La formulación de la opción por los pobres (OP), “una opción apasionada y radical por el amor-justicia, vivida como experiencia de Dios en la carne más humana de la historia.” (p.9), es una cosa muy bien dicha, en los círculos académico-teológicos, pero suena a hueco, a algo que tranquiliza conciencias cristianas, pero muy distante de la realidad social y política de los auténticos pobres.
9. La opción por los pobres es el principio de interpretación para analizar y comprender la realidad. Ellos, los pobres de la Tierra, nos dicen qué es el mundo y cuál es el servicio que toda espiritualidad puede prestar al mundo. La realidad total, incluso la religiosa, vista desde las víctimas invita a desenmascarar las formas alienantes de toda clase de espiritualidades al margen de la realidad.
10. Cómo se relaciona esa E. con el derecho a la resistencia armada que tienen los pueblos a defenderse de la ocupación-invasión de potencias extranjeras, como ocurre en Irak, Palestina, Líbano, Afganistán, Haití, ?
1ª ¿En qué estás de acuerdo o en desacuerdo con este planteamiento que se hace del pluralismo religioso? Explica en pocas palabras tu postura.
2ª ¿Cuál es en este campo la diferencia fundamental en el modo de creer antiguo y el actual?
3ª ¿Se puede seguir siendo cristiano compartiendo a la vez los valores que ofrecen las otras religiones?
1ª- En principio todos se mostraron de acuerdo con el planteamiento que propone una postura más abierta y que intenta unir más que dividir.
Se fue profundizando en el tema de Dios y la visión de Dios en las distintas religiones lo que dio origen a diferentes posturas en el grupo.
Nadie tiene la exclusiva de Dios; sólo tenemos diferentes percepciones o manifestaciones del mismo. Identificamos a Dios con el Amor, el Bien, la Justicia, la Misericordia. Esta idea de Dios es igual en todas las religiones, sobre todo en las monoteístas. Pensamos que Dios es el mismo, sólo que se le dan diferentes nombres y que se ha revelado en diferentes momentos según la cultura de que se trate.
Hemos pasado de creer que nuestro Dios es el único verdadero a pensar que hay un único Dios para todos, que no es excluyente. Solo hay distintas manifestaciones del mismo Dios.
Si se pudiera tener un sentimiento y una práctica interreligiosa en el mundo sería más posible la paz.
También ha cambiado nuestra forma de concebir la evangelización. Hoy no se nos ocurre ir por el mundo destruyendo e imponiendo unas prácticas religiosas determinadas, más bien entendemos que se trata de integrarse en una cultura diferente y ayudar en lo que se necesite sin imponer ninguna religión.
Sería necesario hacer una simplificación de los credos para el acercamiento mutuo de las religiones. En nuestro caso, una de las mayores dificultades de las demás religiones es aceptar la idea de que Dios vino al mundo en la persona de Jesús en lugar de considerarlo un profeta o un enviado. La teología más moderna está más identificada con esta idea con lo que sería adecuado avanzar en esa línea.
Desde los grupos pequeños más abiertos será desde donde se puedan ir dando pasos para realizar un acercamiento. Las mayorías o los poderes institucionales son más refractarios. En todas las religiones existen estos grupos dispuestos al diálogo, solo hay que encontrarlos.
2ª- El modo antiguo estaba basado en dogmas y verdades fundamentales con principios bien estructurados. La vivencia de la religión era más rígida.
El modo actual es más libre, más abierto, más plural. Se está en permanente revisión lo cual es más difícil y nos mantiene en la búsqueda y la duda permanente pues nadie tiene la verdad absoluta; por ello es más fácil escuchar a los otros y respetarlos.
3ª- Sí, porque los valores básicos que propugna cualquier religión son aceptables y comunes a casi todas. El Bien, el Amor, la Justicia son valores que están presentes en las religiones monoteístas y que, como cristianos, no se pueden rechazar. Si bien está claro que la práctica concreta de la religión puede ser radicalmente contraria a estos valores básicos. Por tanto toda aquella práctica que vaya en contra de la dignidad del hombre o de los Derechos Humanos no puede ser admitida.
De todas formas nos damos cuenta del desconocimiento que tenemos de los valores fundamentales de otras religiones.
El camino es largo y arduo pues ni siquiera dentro del catolicismo somos capaces de aceptar a grupos más tradicionales e integrar sus prácticas a pesar de compartir las mismas creencias. Lo que nos separa son las normas y los fundamentalismos.
Tema 2. Después de la religión …
1ª ¿En qué estás de acuerdo o en desacuerdo con este planteamiento que se hace de la crisis de la religión? Explica brevemente tu respuesta.
2ª ¿Crees posible separar espiritualidad y religión? ¿Espiritualidad sin creencias? ¿Cómo será la espiritualidad liberada de las religiones y de las creencias?
3ª ¿Se puede vivir sin religión, sin creencias?
No podemos definir espiritualidad como la falta de religión. La religión serían las creencias de un pueblo, es algo comunitario mientras que la espiritualidad hace referencia a la relación del hombre con Dios. Lo primero que se da en el hombre es la espiritualidad y después se llega a la religión.
El hombre es espiritual desde el momento en que piensa que existe algo más allá de sí mismo, algo que le trasciende. En la contemplación de los fenómenos de la naturaleza que no pueden explicar también van creando sus dioses.
La espiritualidad está ligada al sentimiento religioso mientras que la religión hace referencia a la sociedad. Cuando el hombre tiene suficiente base y conocimientos científicos abandona la religión pues ya no la necesita para interpretar fenómenos que no entiende. Los dogmas y las normas quedan relegados pues el hombre no puede ir en contra de su propia racionalidad.
Después del Concilio Vaticano II se intentan acercar los pastores al pueblo y se habla de pueblo de Dios sin distinciones de jerarquías, ni de posiciones de poder y de obediencia, esto lleva a una laicidad adulta. En la que lo importante es la libertad del individuo para acercarse a Dios sin seguir unas creencias obligadas.
El hombre tiene una gran capacidad de hacer el bien. Los profetas nos ayudan a descubrir el bien y la forma de hacerlo. Jesús es algo más que un profeta., es el hijo de Dios que se comporta y hace la voluntad de Dios. Por otro lado es el hijo del hombre que se comporta como hombre en plenitud. Por ello Jesús es el hombre perfecto que nos enseña un modelo de vida que está abierto a todo el mundo. El mensaje de Jesús hoy sigue siendo revolucionario, un mensaje de Amor y Perdón.
¿Qué entendemos por Dios?
Hoy conocemos sobre la materia, la energía, el universo. ¿Cómo conjugar nuestras creencias con los que sabemos del universo? Existe una tentación de panteísmo, Taillard intentó sintetizar antropología, cosmología, teología.
Nos embarga un sentimiento de pequeñez y de admiración ante el universo que podríamos llamar espiritualidad, necesitamos de Dios para explicar esto. El hombre crea a Dios. Todos los atributos de Dios los saca el hombre de sí mismo. Es la esencia humana la que tiene esos atributos y el hombre participa, en parte, de de esa esencia. Todo esto se proyecta y drea ese ser superior que es Dios. Esto es compatible con la creencia de que hay participación divina en el hombre.
Si por religión se entiende una organización jerarquizada y una serie de normas y dogmas, pensamos que si es posible vivir una espiritualidad sin religión. La espiritualidad es anterior a las creencias, auque se expresa en ellas.
Breve resumen de lo hablado en la reunión del día 10 Nov. 2006, en casa Merín Martín
( Seguro que no está todo y puede faltar alguna cosa que os parezca importante; ya lo comentaremos. Las distintas intervenciones se señalan con letras diferentes, con la finalidad de mayor claridad en el discurso )
A.- ¿ Ese sentimiento de amor a mis congéneres está en el ser humano desde la aparición de la religión o es anterior ¿
B.- Eso esta relacionado con la Ley natural, gran tema.
C.-Los hombres al principio se sentían mejor haciendo el bien, pero llegó un momento en que lo olvidaron y así estamos hoy en día.
D.- ¿Cuándo surge en las primeras comunidades humanas el sentimiento religioso?
B.-Según Rousseau el hombre es naturalmente bueno y cuando se mete en sociedad se corrompe.
C.- El instinto de supervivencia está presente desde el primer momento.
B.- La agresividad que supone el instinto de supervivencia en el ser humano se extrapola y va más allá lo necesario biológicamente. ¿Por qué ocurre esto? ( La Iglesia católica lo llama pecado original). Cuando en el grupo humano se producen excedentes en la agricultura, aparece la casta guerrera que somete el otro, lo esclaviza y si es necesario le roba, aunque no lo necesite.
Se concluye que la regla de oro ha estado siempre en el ser humano, por tanto inherente al ser humano. Ahora bien una pregunta ¿eso se puede llamar ya religiosidad o religiosidad supone un trascender, un algo más allá?
A.- No hay que destruir la religión, lo que hay es que purificarla.
B.- La religión está ahí y lo que hay que hacer es lo que le dice Cristo a la Samaritana:
“A Dios hay que venerarlo en espíritu y en verdad”
C.- ¿Hasta que punto el Cristo histórico fue o no muy religioso.? Los textos lo muestran cumpliendo con la religión judía ¿
D.- Empezó como devoto judío y poco a poco fue viendo lo que era su propia religión.
E.- De las religión hay que limpiar y quedarnos con lo esencial. El Dios de fuera, omnipotente…etc. No tiene razón de ser hoy.
A.- No podemos afirmar que no existe ese Dios.
F.- Sí, hay que cargarse las religiones; Cristo dijo que no puedes amar a Dios, si no te cuidas antes de tu prójimo.
A.- ¿Qué hacemos con el cristianismo, nos quedamos sólo con el amor al prójimo, qué hacemos con los dogmas?
B.- Hagamos el bien a los demás y creamos lo que nos de la gana, siendo tolerantes y respetuosos con las creencias de los demás. Las creencias religiosas no hay que eliminarlas, pero tampoco imponerlas.
E- Los dogmas se afianzaron en la E. Media, como herramienta de poder de lo eclesiástico sobre el poder civil.
A.- En El “Foro del Hecho religiosos”, …la anécdota de Savater…
F.- La nueva espiritualidad exige la libertad religiosa.
B.- La regla de oro ha evolucionado; hoy en día “ama a los demás como a ti mismo”es equivalente a“da a los demás lo que le es debido en justicia” el amor-justicia.
A.- Si la religión no está por la justicia social, no vale para nada.
La cita de Lubac: “Si falto al amor o si falto a la justicia, me alejo indefectiblemente de Ti, Dios, y mi culto no es más que idolatría. “
Alberto recuerda a Díez Alegría y sus tres “reglas de oro”
1ª A Cristo lo mataron los poderes políticos, religiosos y sociales de su tiempo.
2ª La regla del amor al otro.
3ª No se puede servir a Dios y al dinero.