IDEAS-FUERZA DE NUESTRO TALLER
-----Mensaje original-----
INTRODUCCIÓN - PRESENTACIÓN
Este taller pretende ser un encuentro de voces y palabras que, desde una reflexión conjunta, aporte nuevas luces para las mujeres y su lugar evangélico en la Iglesia. Queremos que se convierta en un escenario plural de intuiciones y experiencias que enriquezcan a la Comunidad cristiana, tan necesitada de un replanteamiento carismático y ministerial.
A lo largo de este tiempo previo a la Asamblea realizaremos un intercambio de reflexiones en una doble dirección:
- desde una profundización teológico-experiencial nacida del grupo de Mujeres y Teología
- desde el enriquecimiento de las aportaciones que nos lleguen de todas las personas que decidan comprometerse en este taller de la Asamblea.
Iremos vertiendo en esta página nuestras conclusiones, interrogantes y cuestiones abiertas para facilitar la comunicación y la integración en el Taller. Nuestra actitud de fondo es de búsqueda en una apertura sana a nuestra realidad en la Iglesia, para ser agentes de cambio y de reconstrucción de lo que, en nuestro origen cristiano, significó y significa la mujer en el seno de la Nueva Familia de Jesús.
TALLER SOBRE MUJER EN LA IGLESIA
Las dos grandes líneas de trabajo de este grupo van encaminadas a redescubrir “desde nuestra experiencia”:
1. Visión de Dios ---> Desvelar el rostro femenino de Dios desde cómo le siento, le percibo, cómo le nombro, qué me suscita, cómo afecta a mi vida.....
2. Visión del ser humano --> Reconocer nuestra identidad de ser mujeres (creyentes) --> Corporalidad/Hacer teología desde la vida con nuestro cuerpo. La liberación como Buena Noticia. La esperanza de sabernos redimidas.....
1ª parte : NUESTRA VISIÓN DE DIOS
Hemos compartido nuestra visión/experiencia de Dios. Descubrimos cómo la experiencia matriz ha supuesto en nuestra vida un cambio importante en nuestras personas y en nuestra identidad de mujeres.
Estas vivencias, nacidas de nuestras entrañas más profundas, nos han sacado del mundo de la institución, del dogma, del dolor que nos supone la tradición impuesta, y nos han ido adentrando en una novedad personal y comunitaria de la fe.
Nos sentimos mujeres creyentes que caminan a ritmo de Evangelio con un proceso integrado de “drenaje” de dolor incrustrado en nuestra memoria creyente. Un dolor que nos ha hecho conscientes de la necesidad de liberación de lo que no nos permite dar nuestra medida como mujeres y ocupar nuestro lugar en la compleja Comunidad Eclesial.
Hemos compartido experiencias hondas que nos han asomado a una visión de Dios como Sabiduría, Madre, Diosa, Ruah, Vida, Fuerza, Energía, una presencia en nuestras vidas permanentes que nos ha movilizado hacia el límite y la frontera de nuestra Iglesia.
Si deseas compartir tu experiencia de Dios y enriquecer este taller ¡¡¡no lo dudes!!! Tal vez te ayuden las siguientes pautas de reflexión:
2ª parte: NUESTRA VISIÓN DEL SER HUMANO/ MUJER
Seguimos aportando nuestras reflexiones a este taller. A continuación presentamos nuestra visión/experiencia del ser humano/mujer. Trataremos de exponer líneas comunes y generales.
En una próxima reflexión compartiremos con vosotros nuestra esperanza en la Iglesia desde nuestra identidad de mujeres creyentes, discípulas y apóstoles de Jesús. Es increíble pero el ser humano va entrando en la vida con un pozo de posibilidades y potencialidades infinitas.
Ahora bien, su vida puede desarrollarse en un foso lleno de miedos, inseguridades, desajustes, circunstancias que van replegando y minando a la persona. Nosotras, mujeres de diferentes edades y de diferente proceder, coincidimos en esta experiencia que, muchas veces, nos ha ido silenciando y resumiendo.
Una gran parte de nuestro camino humano deberá dedicarse a asumir la pobreza y el límite para engrandecerlo y superarlo. Esta tarea se la pedimos a la Iglesia, que nos ayude a asumir nuestros límites y no a juzgarlos, a verlos como malos. Desde esta actitud creemos en “la mujer transfigurada” y que es capaz de dejar pasar a través de ella la historia humana para recrearla y divinizarla.
Del mismo modo creemos en la potencia femenina de la vida, de nuestra vida, una potencia que nos descubre como mujeres portadoras de fuerza y de luz. Es un camino que nos va revelando la verdad de nuestro existir, nuestro sentido y nuestra esperanza. Creemos que la mujer sabe aprovechar las circunstancias de la vida que le toca vivir y que su papel no es sólo el de revindicar sus derechos y lugares sino disfrutar de la vida y de la condición femenina de su existencia.
Vemos fundamental cuidarnos por dentro, unas a otras y liberarnos de la “carne pasiva” que no nos sirve para nada, eliminar “nuestras células muertas” y regenerar las células auténticas y vitales. Nuestra condición femenina nos hace sentirnos cerca de la debilidad y de los débiles.
Dios y la vida humana están unidos, somos criaturas de la Fuente Madre que nos impulsa a ser en autenticidad. Nos sentimos portadoras de la divinidad que, hecha carne en el ser humano Jesús, nace de mujer. Nuestro ser de mujeres está íntimamente religado a los ciclos de la tierra, a su fecundidad, a su vitalidad y frescura. Esta religación favorece en nosotras que sepamos escuchar nuestras entrañas y actuar desde ellas. Descubrimos, también, la necesidad de recuperar una Teología del placer como espacio de revelación de la vida femenina, siempre asociada al sufrimiento y al victimismo.
Hemos experimentado la solidaridad de género al vivir relaciones sanadoras y libres, liberadoras y pascuales. Dios se ha hecho presente en las mujeres de nuestra historia para entrelazarnos y hacer avanzar la vida.