Autor: José Manuel Martín Morillas

La violencia es la peor cara de la especie humana porque es contraria al sentido de la vida, es responsable de marginaciones, dolor, sufrimiento, e incluso muerte. Es una degradación que procede de la propia especie humana, y por esta razón es tan difícil discriminarla, porque está estrechamente ligada a las condiciones de nuestra existencia. La violencia es una regulación de los conflictos discriminatoria y perjudicial. Esto se debe a que, frente a los diversos proyectos y objetivos que existen para regular los conflictos, opta por discriminar el usufructo de los recursos disponibles perjudicando innecesariamente a alguna de las partes. En este manual se intenta describir este proceso desde lo que llamamos conciencia «agónico-terapéutica», queriendo representar la unión y la lucha por vivir y las paradojas que gracias a ello se producen.

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