Viernes, 18/01/13

Editorial de la revista Tachai nº 36. Enero 2013

La agricultura industrializada tiene cada día menos nutrientes por el empobrecimiento de las tierras, las semillas híbridas, las recolecciones prematuras y la distancia entre producción y consumo. Cuando la comida es un negocio, desaparecen la cultura campesina y el empleo, el campo y la ciudad se dan la espalda, se destruye la biodiversidad y la fertilidad de la tierra y aumenta la contaminación de aire, agua, tierra y alimentos, produciendo enfermedades y epidemias.

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Hoy en día, la palabra guerra se asocia a Iraq o Afganistán, nosotras y nosotros la asociamos al Congo, a Centroáfrica, Mali… Sin embargo, la mayor guerra que se vive actualmente es la que se desarrolla contra nuestro Planeta. Esta guerra hunde sus raíces en una economía que no respeta los límites éticos y ecológicos – límites a la desigualdad, injusticia, codicia y acumulación de riqueza.

Un puñado de empresas y de países poderosos trata de controlar los recursos naturales de la Tierra y transformar el Planeta en un supermercado en el que todo está en venta. Quieren vender nuestra agua, nuestros genes, nuestras células, nuestros órganos y nuestros conocimientos, nuestra cultura y nuestro futuro.

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La redistribución mundial de las tierras en beneficio de las comunidades campesinas podría, en una cuantas décadas, reducir las emisiones globales de GEI a la mitad si se combina con políticas que contribuyan a recuperar la fertilidad de la tierra y con políticas que fomenten el comercio local.

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Algunas reflexiones para facilitar el necesario tránsito de la ciudad al campo”

Jerónimo Aguado Martínez

 El momento histórico actual, la realidad que nos acontece en pleno siglo XXI, donde el 50% de la población mundial vive ( o mal vive… ) en un puñado de grandes urbes, tiene otras características, y, sobre todo, tiene dos importantes dificultades: el incremento de la población mundial y su dependencia de las energías no renovables (especialmente del petróleo), y la caída de producción de las mismas para cubrir el descalabro consumista de una minoría de la población mundial que se encuentra asentada, principalmente, en los llamados países prósperos.

Todo ello es el resultado del modelo capitalista neoliberal que, aún produciendo muchos bienes y servicios dedicados al “bienestar social”, éstos no dan respuestas a las necesidades vitales de la personas; y, además, con el agravante de que sólo es posible sostenerlo convirtiendo al ser humano en un esclavo, manteniendo a pueblos y regiones enteras en la pobreza absoluta, extrayendo de la naturaleza todo cuanto se pueda y sin reponer nada a cambio y legitimando en nombre de la democracia las instituciones públicas que lo amparan, hoy convertidas en verdaderos casinos donde se juega con la vida de la gente.

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Esther Vivas. 14/10/2014

Nos dicen que el sistema agrícola y alimentario es el mejor de los posibles. Un modelo altamente productivo que permite dar de comer a todo el mundo, muy eficiente, que ofrece una gran variedad de alimentos, que facilita el trabajo a los agricultores y lo mejor… que nunca antes habíamos comido de una manera tan segura. ¿En serio?

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POR OTRO MODELO AGROALIMENTARIO

ESTHER VIVAS. Viento Sur6 de mayo de 2014

Comemos petróleo, aunque no lo parezca. El actual modelo de producción, distribución y consumo de alimentos es adicto al “oro negro”. Sin petróleo, no podríamos comer como lo hacemos. Sin embargo, ante un escenario donde cada vez va a ser más difícil extraer petróleo y éste resultará más caro, ¿cómo vamos a alimentarnos?

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La vuelta a la tierra se hace inminente, es una necesidad humana, demográfica, social, medio ambiental y productiva. Humana porque hemos de cuestionar la ruptura con el medio natural del que hacemos parte, rescatar el reencuentro con las verdaderas raíces, el lugar de donde nunca tuvo que salir. Demográfica, porque urge recuperar los equilibrios perdidos entre población y territorio, ese habitad sustentable. Social, porque es necesario reconocer r el papel histórico de la agricultura y la ganadería, que no es otro que alimentar al mundo. Medio ambiental, porque necesitamos recuperar los conocimientos de los campesinos y las campesinas sobre la gestión del territorio; es decir, cuidar de los ecosistemas locales a la vez que se producen alimentos. Y productiva (no productivista), porque podemos y debemos aprovechar el potencial de los recursos naturales que ofrece el medio rural, para generar con ellos vida y riqueza compartida, mediante el trabajo humano que dignifica a las personas.

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Vía Campesina y GRAIN | 25 February 2015 | Biodiversidad 83 / 2015-1

Entre 44% y 57% de todas las emisiones de gases con efecto de invernadero (GEI) provienen del sistema alimentario global

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Este documento, nace con el objetivo de aportar claves y fortalecer las capacidades de los municipios de Euskal Herria para impulsar la soberanía alimentaria en el ámbito de las políticas públicas locales. Se trata por tanto de una propuesta que parte de la pretensión de convertirse en un instrumento de reflexión y acción política, en una herramienta teórica y práctica que participa críticamente de los debates sobre los modelos de vida vigentes, realizando en este sentido una triple apuesta: por la soberanía alimentaria como enfoque alternativo desde el que partir y mirar la realidad; por las políticas públicas como herramienta estratégica para disputar espacios y propuestas; y por el aprendizaje compartido como fórmula para avanzar de manera colectiva en los objetivos marcados.

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Descargar documento: http://www.economiasolidaria.org/files/Politicas%20publicas.pdf

 

Frente al modelo agrícola y alimentario dominante, monopolizado por unas pocas empresas de la agroindustria que anteponen intereses privados y empresariales a necesidades colectivas, se plantea el paradigma alternativo de la soberanía alimentaria, que apuesta por una producción, distribución y consumo de alimentos de proximidad, agroecológicos, de temporada, campesinos, adecuados culturalmente, etc. El movimiento internacional de La Vía Campesina, que integra a organizaciones campesinas del Norte y
del Sur, viene defendiendo, desde mediados de los años 90, esta propuesta.
En el presente artículo analizamos en profundidad los elementos que caracterizan el actual modelo de producción agrícola, su evolución histórica en las últimas décadas, la situación de crisis alimentaria que enfrentamos, etc. Y examinamos la propuesta política de la soberanía alimentaria, sus orígenes y evolución, así como su planteamiento alternativo de conjunto.

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Descargar artículo: Soberania alimentaria- reapropiarnos de la agricultura y la alimentacion